BENDITA FAMILIA.

Una reflexión desde la Psicosomática Clinica sobre la Psicogenealogía; el inconsciente familiar.

“Hasta que usted no hace consciente lo inconsciente, el inconsciente dirigirá su vida y usted lo llamará destino” CGJung

Hablar de la familia es hablar de algo delicado, la familia, ha sido encumbrada, enaltecida, llevada al término de lo sagrado incluso. Cuando decimos “familia no hay más que una”, en verdad es así, pero aceptar que nuestra familia no es perfecta y maravillosa puede acarrearnos muchos conflictos entre lo que es y lo que debería ser.

Cuando la historia familiar está llena de problemas o traumas, nosotros sin saberlo, aun siendo totalmente inocentes, podemos heredar parte de esas historias traumáticas o difíciles a modo de programas inconscientes que pueden dificultar nuestra vida, salud, relaciones…etc.

Cuando nacemos llegamos a una familia, que antes de que nosotros llegásemos alberga su propia historia, muchas de las cosas que sucedieron antes de que naciéramos permanecen ocultas a modo se secretos, al igual que el individuo, el clan también alberga un inconsciente, éste lo conforman los acontecimientos difíciles o traumáticos que han sucedido dentro del clan.

La familia es una estructura bien consolidada, gracias a los movimientos que realizaron nuestros ancestros estamos donde estamos, somos lo que somos. Todo lo que sucede dentro de la historia del clan conforma nuestra propia novela familiar.

Por eso es tan importante conocer y entender nuestras raíces, porque comprender es también sanar.

La Psicogenealogía es una disciplina muy joven, pero que gracias al esfuerzo de muchos investigadores en la materia se han logrado muchos avances dentro del contexto terapéutico.

La Psicogenealogía parte de la base de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden a la persona auto-realizarse, por lo que para que un sujeto tome consciencia de sus programaciones inconscientes heredadas y pueda a su vez desvincularse de ellas, es necesario que estudie a fondo su árbol genealógico.

La Psicóloga y abogada Anne Celin Schützenberger que nació en 1919 dedicó toda su vida al estudio de los vínculos humanos y las memorias heredadas dentro del clan.

Su forma de indagar en los vínculos humanos es resultado de diversos estudios, que van de Freud a Dolto, con gran énfasis en las dinámicas de los grupos familiares. En su libro  ¡Ay, mis ancestros! , publicado en 1988 constata sus teorías con casos clínicos reales donde se evidencia la influencia del inconsciente familiar.

No olvidemos que el lenguaje del inconsciente no se rige desde lo racional sino que se expresa a un nivel simbólico.

Dentro de otras corrientes de la Psicología, en el psicoanálisis se afirma que la vida psíquica de cualquier individuo se sostiene en la relación de éste con su familia, en especial con los padres. Para Freud el carácter de los vínculos entre padres e hijos, en la primera infancia, van a ser determinantes para su personalidad futura de adulto.

El origen de la neurosis estaba fundamentalmente en las pulsiones reprimidas en la primera etapa de la vida.

Posteriormente CG Jung defendió la existencia de lo que llamó “el inconsciente colectivo”, el mismo estudió muy a fondo su propio árbol genealógico.

Autores como la mencionada anteriormente, Anne Schützenberger, J Levi Moreno, Didier Dumas, Berth Hellinger entre otros, han puesto su grano de arena para explicar la influencia de la familia en la psique del individuo.

Sería absurdo negar tal evidencia, puesto que cada uno de nosotros carga una información genética que va desde nuestro aspecto físico hasta la forma de comportarnos, la configuración de nuestro carácter.

La Psicogenealogía nos ayuda a entender la naturaleza genealógica  de nuestras relaciones y a descubrir las fuerzas creadoras que nuestra familia entraña.

El estudio de nuestro árbol genealógico nos devela las dinámicas que conllevan identificaciones e implicaciones de una generación a otra.

Trabajar sobre nuestras raíces es muy sanador, así como jardineros de nuestro propio jardín transgeneracional podemos crear un espacio de sanación.

El árbol está vivo dentro de cada uno de nosotros, yo soy el árbol. Yo soy un fractal de todo el sistema familiar. Yo soy toda mi familia.

En el marco terapéutico su estudio, trabajo e integración puede abrirnos muchos candados del inconsciente permitiéndonos nuestra propia individuación, permitiéndonos recuperar nuestras vidas, dejando a un lado las repeticiones inconscientes que son movidas por las fidelidades inconscientes.

La fidelidad a nuestros ancestros nos lleva de manera inconsciente a repetir patrones y conductas, pues si traicionamos al clan tememos ser desterrados del  mismo lo que a un nivel biológico representa la muerte.

Por ello la fidelidad a nuestros ancestros está sustentada por contratos inconscientes.

La proyección inconsciente de los padres sobre sus hijos, lo que se conoce como “proyección parental” determina la escenificación de esos deseos inconscientes en la propia vida del individuo. Con esta proyección se nos otorga un papel, una personalidad y en última instancia un destino al que debes adaptarte para no ser rechazado por el clan.

Los condicionamientos emocionales y de conducta grabados por nuestro linaje familiar recaen sobre nuestro inconsciente personal dando forma al “Yo” más desconocido y misterioso, determinando nuestra postura frente a la vida. Estos programas nos conducen a actos que irremediablemente nos llevan a repeticiones de patrones dolorosos en distintos ámbitos personales de los que difícilmente podemos escapar.

Por ejemplo en los desordenes amorosos, por ejemplo encontramos muchas veces en la novela familiar historias de amores imposibles, bodas entre personas de la misma familia, incestos, abusos violaciones…

Cuando analizamos las causas de esos patrones de comportamiento, esto  nos permite  tener una visión más profunda y amplia que nos puede llevar a superarlos y posteriormente ser sanados.

La psicogenealógia es un estudio de repeticiones y se manifiesta en momentos precisos.

Somos los portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol y eso se manifiesta en nosotros como chivo expiatorio haciéndonos sufrir, impidiéndonos amar, prosperar, realizarnos, tener relaciones sexuales…Etc, ser felices en definitiva.

El estudio del árbol genealógico se ha vuelto imprescindible para comprender muchas de las enfermedades que padecemos tanto físicas como comportamentales.

¿Sabes de donde procedes? ¿Conoces tu propia historia familiar?

El privilegio de una vida es convertirse en quien realmente eres, para ello es fundamental conocer nuestras raíces, nuestros orígenes.

Surá Lillo

Coach en Psicosomática Clínica

Máster en Terapia de Obsidiana

Deja un comentario