Casilda Rodrigañez

Autora de numerosos libros: La Sexualidad y el Funcionamiento de la Dominación; La Represión del Deseo Materno y la Génesis del Estado de Sumisión Inconsciente; El Asalto al Hades La rebelión de Edipo; Pariremos con Placer, entre otros. Más información:  www.casildarodriganez.org

Mi nombre es Casilda Rodrigáñez Bustos y nací en Madrid el 16 de mayo de 1945; participé en el homenaje a Antonio Machado en 1965, en Baeza donde sufrimos una fuerte represión por parte de la guardia civil; a partir de ahí conocí y pasé a formar parte de la FUDE de Ciencias de la Universidad Complutense de Madrid, donde estudiaba Ciencias Biológicas. Fui delegada sindical durante el curso 1966-1967 (3º de Biológicas) por el nuevo sindicato que iba a sustituir al sindicato vertical, las famosas Asociaciones Profesionales de Estudiantes, las APE.

Una vez en la APE, la cámara de Facultad empezó a trabajar por un referéndum para transformarse en Sindicato Democrático de Estudiantes de Madrid, el SDEUM. Referéndum que se realizó ilegalmente y que fue aprobado por abrumadora mayoría. También fuí delegada de la Cámara de Facultad para las Actividades Culturales de las cinco facultades de Ciencias, desde la que organizamos un homenaje a Miguel Hernández, con participación de personalidades de las Letras, actores etc. (guardo todavía un libro dedicado de Maurici Serrahima como recuerdo de aquel acto) y que terminó precipitadamente con la entrada de los ‘grises’ en la facultad. Durante todo este año, la guerra con los grises era cotidiana, pues trataban de impedir todas nuestras actividades (ciclos de conferencias, exposiciones. etc)

 

. El decanato de ciencias nos llegó a tapiar el local de la delegación de representantes sindicales, donde teníamos una exposición de grabados de Goya y un puesto de venta de libros, entre otras cosas. En 1968 la FUDE de Ciencias es absorbida por una reciente escisión del PSUC, el grupo UNIDAD, que tras un congreso se constituye en partido político y pasa a llamarse PCE (i). En septiembre de 1968 y después de que la policía había ido a mi casa a detenerme tres veces, dejo definitivamente la universidad para ‘proletarizarme’ y me voy a Tarrasa donde entro a trabajar en una fábrica del textil. En febrero de 1969, junto con otro grupo de compañeros, dejamos el PCE (i) por los derroteros militaristas que estaba emprendiendo.
En mayo de 1969 y debido al secuestro de mi compañero y cabecilla de la escisión, se produce una caída en cadena de 14 personas, casi todas del lado de los escindidos. Algunos tardarían 8 años en salir de la cárcel. Durante la detención todos fueron torturados menos otra mujer y yo; en mi caso fuí continuamente amenazada de muerte, unas veces poniéndome una pistola en la sien y otras un cuchillo de grandes proporciones en el estómago, si no delataba la identidad de mi compañero, alegando que sería muy fácil atribuir mi muerte al PCE(i). El PCE (i) utilizaba mi origen de una familia de la oligarquía franquista, financiera y política, para acusarnos a los escindidos de traición a la clase obrera y de alianza con dicha oligarquía; incluso sirvió de justificación para condenar a pena de muerte a mi compañero. Por ello efectivamente, hubiera sido posible atribuir mi ejecución al PCE (i). En aquel tiempo se hizo famoso un texto en defensa mía que se titulaba “Origen de clase, posición de clase’. Creo que no me tocaron durante mi detención en razón de la familia a la que pertenezco, vinculada como digo políticamente al franquismo. Sali a los tres meses y medio, en ‘prisión atenuada’
(en razon a mi estado de precaria salud) dado que habíamos sido todos detenidos por la guardia civil y el juzgado militar no se inhibiría a favor del TOP (*) como solía hacer, hasta mucho después, y por lo tanto continuábamos pendientes de un Consejo de Guerra por lo militar.

 

La `prisión atenuada’ implicaba vivir en el domicilio familiar y tener que ir todos los días al juzgado militar a firmar, por lo que desaparecí con intención de irme a Francia; pero todavía permanecí un año escondida en la clandestinidad junto con mi compañero y otros escindidos, con los que formamos el PCE internacionalista. En otoño de 1970 pasamos a Francia por el Pirineo y solicitamos asilo político. Como anécdota, al salir un dia de renovar los permisos de la Prefuctura de policia de Paris, el Sr. Bordhiga, de la delegación de la C.I.A. en Francia nos abordó para que colaborásemos con dicha organización, cosa que rehusamos; el nombre lo recuerdo porque nos dio su tarjeta, que conservo, por si cambiábamos de opinión. Esta anécdota es algo más que una curiosidad porque otros compañeros también recibieron proposiciones similares, lo que a menudo nos ha hecho pensar que quizá otros que no lo han contado a lo mejor es porque sí aceptaron.
Eran los tiempos en que estaban preparando la actual estrategia de represión invisible, y creando una extensa red de informadores en todos los movimientos sociales. Estuvimos en Francia hasta la muerte de Franco. En 1972 (creo) se realizó el juicio, ya por el TOP, por asociación ilícita y propaganda ilegal, de los detenidos en 1969, en mi caso se me juzgó ‘en rebeldía’, siendo condenada a 4 años de prisión. El 5 de enero de 1976 regresamos a España, después de acogernos a la primera amnistía (creo que fue la primera). En febrero de 1994, solicité por un motivo laboral un certificado de antecedentes penales, y del ordenador del ministerio de Justicia salió el impreso que certificaba que yo estaba ‘en rebeldía’ por delitos contra la seguridad del Estado y del Ejército… Después de llevar 18 años viviendo y trabajando en España… Este certificado lo conservo como prueba de que las fichas policiales del franquismo no solo no fueron destruídas sino que fueron informatizadas, pues en aquellos tiempos no había ordenadores.

La Mimosa, septiembre 2005

(*) Tribunal de Orden Público: Tribunal civil creado por el dictador dada la elevada cantidad de causas que llegaban a lo Militar. Ya no era el fin de la guerra, y la cantidad hacía dudar en el exterior de la bondad de la causa franquista, había que tapar agujeros. Por eso se creo este Tribunal, ¡pero las condenas caían igual!. Nota de Despage.

DESPAGE agradece el testimonio de Casilda y de tantas casildas que lucharon contra el franquismo y que todavía hoy sufren penalidades derivadas de su honestidad y de su postura democrática.

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