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DE NIÑA A MUJER. Surá Lillo

Publicado el Sep 2, 2012 por en Mujer Despierta, La Psique, Terapia Psicoenergética con Obsidiana., Web Therapy | 0 comentarios

A proposito del trabajo de sanación con la Obsidiana.
Artículo publicado en el número 53 de la revista Universo Holístico. Octubre 2012.

Los aspectos psíquicos primarios se conforman  desde la etapa uterina así como en la infancia. Las primeras grabaciones psíquicas  que configurarán su posterior presencia en la personalidad del individuo tienen su origen en la relación materna, siendo los primeros años de vital importancia para el desarrollo de la personalidad del individuo.
Existen imágenes primordiales de la psique que proceden directamente de la memoria más arcaica, esa memoria se encuentra en las mujeres dentro de sus “células madres o multipotentes” estas células están dentro del ovulo y son capaces de transformarse en cualquier órgano de cuerpo, dando origen a la vida. Es la mujer la portadora de la memoria original de la tierra, así lo muestran sus genes.

Si analizamos la historia de la humanidad ampliando nuestras miras a la totalidad del individuo, encontramos muchas referencias mitológicas arcaicas, como la Vasca donde se manifiesta una preeminencia de un símbolo femenino universal como es LA DIOSA MARI, AMA LLUR, madre de la luna ILLAR, Y el Sol Eguskin, ambas hijas femeninas, hijas de la gran Madre Mari, este trío matrial nos representa tiempos donde el hombre primitivo tenía una relación estrecha con la tierra, un tiempo donde se vivía en comunidad, donde la mujer no era condenada, maltratada, abusada…sino que era considerada un símbolo de la misma DIOSA MARI AMA LLUR.
Desde el punto de vista Junguiano, el símbolo de la madre puebla nuestro inconsciente pues esta es una imagen primordial, visceral, autentica, proyectiva y mágica. La carga simbólica del arquetipo de la Gran Madre representa una madre sustentadora, justiciera, hilandera, verdadera, temible, destructora, defensora de la verdad cíclica y cambiante, todo eso es la Gran Madre, y este arquetipo ha evolucionado patriarcalizandose, convirtiéndose en una Madre Terrible perpetuadora del “phalocentrismo “asesinando, cediendo su poder al hombre manifestando su esclavitud, su siniestralidad, su debilidad su falta de conexión con su propio SELF , oprimida por un sistema de creencias lleno de culpa, vergüenza, sometimiento, que condena a la Mujer.
Cuando la mujer deje de mirar al hombre y se mire a si misma podrá reconocer quien es ella por sí misma, la esclavitud a un hombre por alcanzar un estatus, una posición, la valoración solo a través del hombre da cabida al arquetipo de la madre siniestra que lidera la envidia, el miedo, el juicio, la condena hacia las propias mujeres, por meras mujeres ante la posibilidad de perder la atención de un hombre. De ahí la lucha entre la “suegra” y la nuera esposa del hijo haya siempre una comunicación confusa llena de enredos, y si, a la Madre Terrible le gusta enredar, ella es así.
La esencia de este arquetipo “madre terrible o siniestra” es la sombra que mora en las tinieblas de la psique femenina, esta esencia está impregnada en todos pues recibimos su frecuencia a través de nuestras madres. Y a través de la transmisión genética se heredamos sus estructuras, así es el `poder de la Madre Universal, que puede presentarse de esas dos formas, nutridora o castradora y a pesar de todo ella seguirá siendo la madre de todos, de ella proviene esa primera impronta primordial.
De ahí que la Gran Madre este asociada a la TIERRA; pues ella es esa energía libidinal, ese brote de vida que hace que todo siga su curso pese a todo.
El arquetipo de la GRAN MADRE, tiene dos lados, el amoroso, nutridor, amamantador, sustentador, justo, bello, dulce, sabio, paciente, intuitivo, mágico, artístico, lleno de vida y otro que emerge como una energía que paraliza y atemoriza, que destruye, que muere….para después resurgir más fuerte.
Los mitos arcaicos mencionan, como la mitología vasca un arquetipo universal femenino, una deidad máxima FEMENINA, LA DIOSA MARI, AMA LLUR, La presencia de este arquetipo vivo en Euskadi, (País Vasco) España. Según los estudios del antropólogo JM Barandiarán, AO Ossés, la mitología vasca que tiene su origen ya en el pre-paleolitíco, donde tenemos constancia simbólica de su presencia hasta nuestros días, según los antropólogos y ontólogos el arquetipo de MARI representa a la Madre tierra, donde cada mujer es su representante en la tierra. En la cultura arcaica de Mari, las sociedades matrilineales sustentaban una buena convivencia en comunidad, como también en comunión con la naturaleza ciclos y ritos. Donde la sexualidad formaba parte de los ritos de fertilidad y esta constituía un principio de vida natural exento de culpa y vergüenza. La posterior condena patriarcal y religiosa a la sexualidad conformo los arquetipos de la esclava y la prostituta, así la mujer paso a ser condenada en su sexualidad. El mito de Adam y Eva muestra a Eva culpable por haber mordido la manzana del conocimiento.
Para Mircea Eliade, el mito es el tiempo primero, es el principio de algo, es una historia verdadera, cuenta una historia sagrada, “relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los “comienzos”…..()los personajes mitológicos son personajes sobrenaturales. M. Eliade “Mito y Realidad” 1962
Mari se transformaba y metamorfoseaba en animales, plantas, en los mismos elementos de la naturaleza, su morada esta en las cuevas y recovecos de la naturaleza, su casa los montes y sus cimas, Mari es el espíritu vivo de la Madre Tierra, MARI es DIOSA y es MUJER, es curandera, es sabia y justa, es temible dueña de fuego, mujer envuelta en llamas.
Nuestra psique está dividida entre la memoria primordial original, femenina, inconsciente, y la creencia rígida de tener que cumplir unos cánones y modus operandis constreñidos, como es este sistema de creencias que aniquila la autenticidad del ser creando modelos a seguir.
Los medios de comunicación de masas, TV, Prensa, Internet; Radio….se encargan bien de crear esos modelos que sostienen un modo de vida totalmente desconectado del ser viviendo una realidad creada para satisfacer sus deseos de ser algo que no es. La mujer es una “fashion visctim” sencillamente porque basa su seguridad en sí misma en su aspecto y en si es o no atractiva para el varón, la mujer en ese escenario es presa fácil de las grandes superficies donde se da un excesivo consumismo, todo para parecerte a esas mujeres que ves en TV y en las revistas. En este escenario el arquetipo de la “Madre terrible” campa a sus anchas.
Lo que hace que una mujer no se sienta segura de sí misma es un pasado traumático o carente en la temprana infancia. La infravaloración en el nacimiento por el mero hecho de ser mujer.
Muchos de los recuerdos primarios pueden haber sido traumáticos (cuando la mama vive procesos emocionales fuertes) y estos recuerdos están directamente asociados a la madre, hasta los 3 años la formación del Sistema Nervioso Central del niño depende de los estímulos que reciba de la madre. En este tiempo el bebe es frágil y totalmente dependiente de su madre, es este panorama es muy normal que el bebe se sienta vulnerable, por tanto su seguridad y tranquilidad dependen totalmente de la madre.

Los condicionamientos sociales, culturales y religiosos entorno a la autentica femineidad han sido los propulsores de un sistema de creencias donde las cualidades femeninas como la menstruación, sexualidad, embarazo, maternidad y crianza de los hijos están fuera del instinto, de lo salvaje, de lo tradicional, de lo meramente vivo, pasando a ser gestionado por el sistema de creencias patriarcal, este condena, devalúa y reprime la verdadera naturaleza femenina de la mujer.
La mujer, desde hace 5000 años ha perdido su dignidad femenina, su instinto, su sabiduría, su nutrición, su amor a sí misma y sobre todo su fuerza. Pero no porque así ella lo deseara, sino porque de manera abrupta irrumpió un cambio de creencias que paso de honrar a la madre a matarla, paso de mirar a la madre a mirar al padre. Hay toda una retahíla mitológica en todos los panteones que nos hablan de este momento mítico, como es el mito de Marduk, El rapto de Europa y un largo etc. Así con la entrada del cristianismo, el arquetipo del PADRE es convertido en héroe, el hombre en figura de deseo para la mujer, donde ésta, en su identificación patriarcal femenina, sirve y se somete al hombre. Todo esto ha traído unas consecuencias que llevamos cargando de generación en generación.
Del Matriarcalismo (pre paleolítico europeo, donde la mujer era una figura importante para su comunidad, pues era la encargada de mantener viva la conexión con los ancestros, las sacerdotisa, mujer medicina, al patriarcalismo, donde la mujer pasa a un segundo plano, donde es comprada y vendida, donde es abusada y maltratada, donde es impura mientras menstrua según la biblia, donde es deshonra si mantiene relaciones sexuales fuera del matrimonio….entre estos dos polos esta la Gran Madre universal que todo lo abarca en su seno.
En este paso de un sistema de creencias a otro se ha generado un sistema de creencias artificial, racional, lógico, rígido que crea tensión frente a la naturaleza salvaje, intuitiva, cambiante, sintiente, mágica y divina que portamos como seres humanos originales.
Los primeros humanos según narran los diferentes mitos tuvieron contacto con los Dioses o semi dioses, y este contacto sigue vivo en muchos y remotos lugares de la tierra, pues esta relación permanece viva través de sus creencias y ritos. Para el hombre primitivo su relación con lo sagrado no era cuestionada, sino vivida como algo natural al arraigo familiar, religioso, y cultural.
La primera memoria es la memoria mitológica, la que nos narra el origen del mundo, a pesar de la continua desmitificación de mito, este trae un simbolismo que cobra vida en nuestra psique, generando una impronta un “modus operandi”, como diría Jung, una forma arquetípica de comportamiento.
El arquetipo es un núcleo de consciencia dotado de carga emocional, tiene vida propia es una parte de nuestra historia personal y colectiva, dentro de los arquetipos que moran en el inconsciente colectivo emergen los arquetipos de la sombra femenina, de todo aquello que reprimimos y negamos dentro de nosotros mismos, así como las cualidades originales, divinas del humano original.
La mujer ha sido una gran víctima del patriarcado, y lo sigue siendo, gracias a la vida que ha cobrado el resentimiento, el dolor, la vergüenza, la culpa, la rabia contenida de muchas mujeres que durante generaciones han sufrido el abuso de poder de lo masculino hacia ellas, han sido víctimas de violencia, obediencia, sumisión, sometimiento….Todo ello ha conformado dentro de la psique colectiva el ARQUETIPO DE LA MADRE TERRIBLE, la madre que juzga, condena, reprime, oprime, constriñe, atemoriza, asusta…
Todos venimos de una madre, así la mujer es la generadora de vida y de ella depende nuestra salud y supervivencia, nuestra confianza en la vida, nuestro alimento. Pero por circunstancias de la vida en algunas ocasiones esa madre no se siente bien consigo misma, quizás el padre de sus hijos la maltrata y desvaloriza; por tanto la madre al cuidar de su bebe le transmite a este su sentir y sus temores y sus amores, de esa forma el bebe se va haciendo uno con la madre.
Conforme a nuestras primeras grabaciones psíquicas que se establecen de los primeros contactos con la madre, de ahí la suma importancia de amamantar a los hijos para crear ese vínculo primario, crear esa complicidad existencial con el bebe, si esto no sucede, las heridas psíquicas para el infante le traerán futuras consecuencias en su comportamiento a la hora de relacionarse.
El arquetipo del “niño herido” proviene ya como una consecuencia de la tristeza y dolor emocional de la madre, el dolor de la madre proviene de su infravaloración como mujer, que solo es considerada para la procreación de los hijos, reducir a la mujer a su función meramente reproductiva, desconectarla de la tierra y de sus instintos ha generado el arquetipo de la madre terrible o siniestra, convirtiéndose en la mano que mece la cuna del niño, niña heridos.
Para el niño cuando llega al mundo su primera impresión esta fusionada con la madre dentro de su útero, este lo único que necesita es sentirse amado y protegido. Para desgracia del bebe la madre sigue viviendo sus estados emocionales, provocados por la explosión hormonal del embarazo, por tanto ambos, madre e hijo han de adaptarse a la nueva situación. En muchas ocasiones la madre se siente asustada ante la responsabilidad de la maternidad, estos temores son sentidos por el bebe causándole sensación de inseguridad.
Los primeros meses del embarazo, a partir del 18 día, es cuando se forma el sistema nervioso del bebé, sus primeras grabaciones están relacionadas directamente con la madre, si esa madre a su vez vivió ese mismo desamparo con su madre, es en este simpas donde emerge la niña asustada de la madre enfrentando el reto de la maternidad, sin haber madurado al Arquetipo de Mujer, la niña herida pasa a ser la dueña de su mundo emocional.
Recientes estudios llevados a cabo por un equipo científico han llegado a la conclusión de que el patrimonio genético de la madre influye directamente durante el embarazo en el desarrollo normal del feto, y en particular del cerebro.

Durante la concepción de un niño, el padre y la madre transmiten cada uno una parte de su patrimonio genético. Pero este equipo científico ha descubierto una influencia de la progenitora sobre el feto independientemente de los genes que haya adquirido de sus padres. Así, los investigadores han establecido el papel crucial de la serotonina materna -que depende de sus propios genes- en el desarrollo fetal, en particular del cerebro, pero también del corazón y del tubo digestivo.

La serotonina, una sustancia que actúa principalmente como neurotransmisor, está implicada en distintos procesos: regulación del ciclo sueño/vigilia, control de la temperatura corporal, de la presión arterial, de la toma de alimentos y del comportamiento sexual o maternal. El equipo de Mallet y Francine Coté, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia, acaba de demostrar que, en los primeros estadios embrionarios, esta sustancia proviene de la madre.
En el sistema nervioso central, se cree que la serotonina representa un papel importante como neurotransmisor, en la inhibición de: la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad, y el apetito. Estas inhibiciones están relacionadas directamente con síntomas de depresión. Particularmente, los antidepresivos se ocupan de modificar los niveles de serotonina en el individuo.
El arquetipo del niño-a herido, proviene de un ambiente de familia disfuncional donde ha habido violencia, verbal, y/o física, donde no habido un ambiente familiar unido y estable.
Por esto es importante generar una relación consciente con nuestra sombra o partes negadas de nuestra personalidad, en la maternidad es donde toda esta sombra se desata con fuerza. Hay vivencias del pasado temprano que dan forma al arquetipo del niño-a herido, vivencias que, por dolorosas que sean, controlan nuestros estados de ánimo, nuestra salud y bienestar.
El arquetipo de la niña ha de ser reconocido para ser así sanado, los abusos en la infancia, el maltrato infantil deja una gran herida en nuestra psique, y como afirma Alice Miller en su obra “El cuerpo no miente” Ensayo Tusquets 2005, el dolor de la infancia habla en el cuerpo; tocar esas partes dolorosas requiere valentía, pero no olvidemos que las lagrimas del corazón son “lagrimas de oro”, y estas lagrimas cargadas de conciencia son las que pueden liberar los candados de la niña desde la parte adulta.
Solo tenemos que mirar como son nuestras madres, abuelas, hermanas, primas, vecinas, amigas….para darnos cuenta que como mujeres estamos atrapadas bajo el yugo de la madre terrible, atrapadas en las exigencias y victimismo de la niña ya que en muchos de nuestros entornos familiares nos hemos sentido carentes de amor y sostén emocional.
Pero dentro de nosotros existe una fuerza que nos recuerda y conecta con nuestras raíces, con nuestra fuerza primordial, esa fuerza es la energía libidinal, de la que habla Jung, el self o “si mismo” que vive dentro de nuestra psique como un paciente observador donde integra lo negativo y positivo dentro de sí misma.
Así el arquetipo de Mari emerge como contrapunto a la Madre terrible pero no negándola o reprimiéndola sino acunándola dentro de su seno.

Reconocer tu sombra te abre un paso directo al corazón, a la luz interna pues desde ahí, desde nuestro profundo sentir, que podemos liberar a la niña, a la Madre terrible, para dar paso a la MUJER y la DIOSA que somos.
Sura Lillo

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