DUSTBIN CHILD. “El niño basurero”

“Viviendo del lado difícil de la vida”

Una reflexión desde la Psicosomática Clínica sobre las cargas familiares y las distintas formas en las que éstas se manifiestan, como por ejemplo a través de la figura del “Niño basurero”.

Para poder entender este término tenemos que adentrarnos en los orígenes, nuestros propios orígenes. Todos procedemos de una madre y un padre y esto significa a nivel genético que somos una combinación única de toda esa información genética.

Nuestro clan tiene una historia y, está, lo sepamos o no, lo queramos o no, nos afecta.

Nuestros genes determinan nuestro aspecto físico, pero también nuestros rasgos de comportamiento.

La familia es un sistema, cada miembro cumple un rol y un plan según los deseos inconscientes del clan. Somos lo que somos gracias a los actos de vida que perpetraron nuestros padres, nuestros abuelos, bisabuelos…cada uno de ellos contribuyo configurar  la historia del clan, y todo ello lo conforma le memoria del clan. Esta memoria se perpetua de generación en generación a través de la transmisión de mensajes inconscientes.

Recibimos todo tipo de información y es, en función de está, que nuestra vida correrá por las autopistas de las memorias familiares. Estos mensajes están activos dentro de nuestra estructura de comportamiento, y se manifiestan en nuestra realidad de diversas formas, como por ejemplo una enfermedad, un problema del comportamiento o de la conducta. También podemos tener éxito en nuestras vidas a modo de reparar la memoria del clan; por ejemplo, un hombre que viniendo de un ambiente muy humilde logra hacer una gran fortuna.

Muchas de estas memorias pueden hacernos triunfar en la vida o por el contrario llevarnos a una vida de repeticiones y sufrimiento.

Todos sabemos que nuestro cerebro está dividido en dos mitades, una representa nuestro consciente y la otra nuestro inconsciente. Parte de la información que he recibido desde mi concepción hasta los 7 años está compuesta por los mensajes que he recibido en relación a los primeros vínculos afectivos en adelante, incluso ya desde la etapa intrauterina estamos recibiendo mensajes.

A veces siendo muy pequeños hemos presenciado situaciones difíciles, como la violencia en el hogar, el fallecimiento de un hermanito o de algún familiar cercano…etc Cuando nuestro cerebro está construyendo la estructura de base (0/7) absorbe todas las vivencias y convirtiéndolas más adelante en creencias y conductas.

Cuando en nuestro “Clan” han sucedido hechos innombrables, dramas difíciles de asimilar, nos encontramos sin saberlo cargado una historia de dolor, de silencios, de duelos bloqueados.

Las muertes tempranas, los dramas en el parto, muerte de niños, violaciones, incestos, abusos, ruinas económicas…y un sinfín de avatares de la vida.

Somos seres sintientes y pensantes, sentimos y podemos razonar, nuestro cerebro es una máquina compleja compuesta en un entramado infinito de billones de neuronas que constantemente procesan toda la información que reciben, comparándola con informaciones anteriores, crea un modelo de realidad y de comportamiento propio ante el exterior.

Nuestro cerebro es inocente, trabaja para nosotros, para proveernos de la seguridad que necesitamos, si no puede darnos esta tranquilidad entrará en estrés produciendo comportamientos adaptados a la falta de seguridad.

El principio de la homeostasis nos representa de forma precisa ese mecanismo de auto-regulación del cerebro. La homeostasis  es el equilibrio en un medio interno, como por ejemplo nuestro cuerpo. El organismo realiza respuestas adaptativas con el fin de mantener la salud. Los mecanismos homeostáticos actúan mediante procesos de retroalimentación y control.

Muchas veces la homeostasis el único medio que tiene nuestro cerebro y organismo para mantenerme vivo el mayor tiempo posible es una enfermedad, física o mental…..ya sé estarás pensado ¿cómo? ¿No es posible?. Yo sé no es fácil de entender pero intentaré explicarme como mejor pueda.

Cuando pasamos por experiencias difíciles o cargamos esas memorias de nuestros ancestros estamos predispuestos a padecer periodos de estrés o viviremos la vida con mucho sufrimiento, con dificultad. Nuestras vidas tendrán mucho estrés de distinta índole, tendremos relaciones difíciles, nos costará alcanzar nuestros objetivos, nos sentiremos frustrados o desdichados. Cuando mi vida tiene mucho estrés psíquico de forma prolongada, esto supondrá un peligro para mi supervivencia, así que mi cerebro intentará regular esa tensión por medio de una patología física o mental.

En esos casos en los que he recibido mucha carga Epigenética Transgeneracional quiere decir que traigo un billete de entrada al teatro dramático de mi clan, quiere decir que si no soy consciente de ello voy a repetir la misma vivencia Psico-dramática de mis ancestros.

LA HOMOSTASIS TRANSGENRACIONAL

Volviendo a la homeostasis este proceso regulador también se da a nivel transgeneracional, es decir, ese proceso regulador que se encarga de regular el inconsciente familiar, actúa  para regular el peso del clan  y de esa forma gestionar todas las experiencias difíciles y silenciadas. La figura del “Niño basurero”, aparece para absorber y liberar toda la carga psíquica que no ha sido bien gestionada, el “Niño Basurero” es ese miembro del clan que viene a recibir todos esos contenidos psíquicos, son aquellos que solo son tenidos en cuenta cuando hay problemas, recogen la basura psíquica de la familia, están al servicio del clan, toda esta dinámica de comportamiento puede traducirse, en ocasiones,  en personas con problemas mentales o físicos de toda índole y condición.

La imagen que nos evoca “el niño basurero” nos lleva sin duda a un aspecto del Arquetipo del Niño Interior, todo el sufrimiento grabado en la memoria del niño configura la estructura emocional de este arquetipo. Como muy definió  Carl Gustav Jung en su extensa obra sobre el Inconsciente Colectivo, los Arquetipos que moran en nuestro inconsciente o nuestra sombra, tienen vida propia, se manifiestan sin previo aviso y devastan a su paso.

Cuando del “niño interior” se trata, los contenidos psíquicos están cargados de dolor emocional no manifestado, el niño es un ser vulnerable y dependiente los primeros años de vida, el ambiente donde se desenvuelve es nuevo para él, los adultos o padres, hermanos, en definitiva la escena familiar no es algo que ha elegido sino que tiene que desarrollar una serie de comportamientos adaptativos al medio en el que se encuentra, con su consecuente toma de creencias, creencias que se corresponderán con los estímulos vividos.

Niños carentes de alimento afectivo, niños abandonados o entregados en adopción, niños maltratados o niños abusados, estos niños son lo que en Psicogenealogía se llaman “Niños cubo basura o basurero”, éstos son los recogen a un nivel inconsciente el dolor o manchas del clan.

Muchos de estos niños aún cuando llegan a la edad de adultos siguen arrastrando el dolor de su niño interior proyectándolo allá donde van.

“Yo soy yo y mis circunstancias” Ortega y Gasset.

Sé que estos temas son difíciles de tratar porque no sabemos cómo gestionar el sufrimiento propio y el ajeno. Pero aprender a sentir es tarea a considerar si queremos estar saludables y equilibrados interiormente, reprimir las emociones causa enfermedad.

Solo quiero dejar claro un mensaje, nuestro inconsciente controla nuestra vida. Aun cuando sufrimos tenemos la posibilidad de preguntarnos ¿Porqué? Y es él, el que tiene la respuesta.

La relación cuerpo mente no es un término de la “New Age”, sino que es un hecho de estudio dentro de la neurociencia, lo que vivimos importa y mucho, la complejidad viene cuando nos damos cuenta que nuestra vivencia no está separada de la vivencia del clan.

Dentro de la Psicosomática clínica, especialidad que desarrollo en mi campo de estudio, la relación de las dolencias con los conflictos emocionales asociados a las mismas, nos constata a diario, la forma en la que nuestro cerebro se comunica con el cuerpo. Por desgracia es la enfermedad un grito del alma ineludible.

Es estudio y análisis profundo de nuestro árbol genealógico nos abre la puerta a un montón de información que, de desvelarse, trabajarse e integrarse, puede ayudarnos mucho en nuestras vidas, sobre todo  cuando sufrimos, cuando sentimos que nuestra vida no va, no arranca, cuando enfermo, cuando no me siento ilusionado por vivir.

La buena noticia ante tanta desgracia familiar es que podemos trabajar nuestras creencias y modificarlas, nuestro cerebro, según los últimos estudios de neurociencia, es de una gran plasticidad con una capacidad increíble para crear nuevas redes neuronales, incluso en la edad adulta. Nuestro cerebro es un musculo que está deseando que lo entrenemos, le demos que trabajar, de pensar, de crear, de soñar.

Esto nos brinda una ventana abierta al descubrimiento de nosotros mismos.

¿Estás listo para entrar en la madriguera?

Sura Lillo

Coach en Psicosomática Clínica e Humanista (IPSCH)

Máster en Terapia con Obsidiana

www.mujerdespierta.com

 

 

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