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Cada uno de nosotros somos buscadores de la verdad, algo en nuestro interior nos lleva hacia ella pero a veces el exceso de información y la falta de atención nos desvían del camino. Caminamos cada uno en su propio camino, en su propia realidad, viviendo nuestro propio sueño de la vida o lamentándonos de no vivirlo por falta de valentía.
Somos bombardeados con multitud de mensajes que nos alejan de la verdad, desde muy pequeños somos orientados y educados para crecer en el miedo y la limitación. En nosotros anida un miedo atroz a lo desconocido.
Solo unos pocos descubren que ese miedo no tiene razón de ser, han aprendido a desarrollar su propio poder combinado con la guía del Espíritu, también han aprendido a descifrar las señales. Ellos saben, que dentro de nosotros está nuestro YO VERDADERO que sabe quién es y porqué está aquí, y no teme ante lo desconocido porque sabe que el espíritu es cambio y transformación, que nada lo detiene en su evolución, que observa y siente desde su corazón.
El SER humano, es una manifestación del Espíritu mismo en esta realidad, sabe que es el creador, que todo es un reflejo suyo, que cada ser, cada planta, cada árbol, cada flor, todo es una manifestación de él mismo….Antes de llegar a ese entendimiento ha tenido que enfrentarse a sí mismo y ha ido descubriendo que el miedo no existe, que todo está dentro de él, su luz y su sombra, que en su interior estas fuerzas conviven en perfecta armonía, descubriendo que son la misma cosa.
Cuando nos hablan de alguien que fue denominado un Santo o Santa, ya que se demostró que hizo un milagro o proeza inexplicable por la razón, en definitiva manifestó la fuerza del espíritu. En la biblia Jesús decía que nosotros haríamos las mismas cosas que él hizo o más grandes.
A menudo nos pintan a estas personas “iluminadas” como solo Seres Divinos, pero no debemos olvidar que también eran humanos, tenían sentimientos y emociones, pero habían llegado a un punto en su evolución que pudieron dominarlas. La religión ha contado una parte de la historia de tal forma que esta imagen ha creado en nosotros una idea prefijada de que es imposible para un mortal alcanzar tal grado de evolución. Pero eso es solo cuestión de voluntad y Fe.
Allí donde pones tu mente y tu enfoque ahí estás, el trabajo interior es darnos cuenta que nosotros somos los directores de orquesta de nuestra realidad y que no debemos obviar que el Creador con sus leyes inmutables está dentro de nosotros, y que es acercándonos a él, manifestando su voluntad es como encontramos nuestro lugar de perfección en este plano de realidad.
Tal y como el mundo que vivimos, se presenta ante nosotros, parece entonces cobrar sentido la teoría de una conspiración contra la especie humana, pero la cuestión aquí no es buscar culpables, sino ver que son un reflejo nuestro, y en verdad darnos cuenta que si el mundo está como está es responsabilidad de cada uno de nosotros. La revolución ha de ser interior, pues si cambio mi percepción del mundo es porque he cambiado de dentro hacia fuera.
Hoy día es muy común escuchar la palabra Ascensión, asociada al famoso año 2012, hoy más que nunca proliferan multitud de profetas y de maestros que aseguran tener la solución al dilema del fin del mundo. Muchos ante la inminente desaparición de parte del planeta han optado por construir refugios para sobrevivir. ¿Sobrevivir a qué? Las puertas se están abriendo a todo el mundo, y si de algún cambio estamos hablando, es un cambio que ocurrirá dentro de nosotros, donde nuestro nivel de consciencia nos acercará a manifestar al espíritu porque no tendremos miedo.
¿A que tenemos tanto miedo? ¿A morir? Es mejor morir despierto que dormido. La realidad la creamos nosotros. ¿Cómo nos imaginamos en el año 2012?, ¿haciendo qué cosas?, ¿hasta cuándo vamos aguantar con este experimento de limitación y control que es mentira? ¿Y ahora, qué estamos haciendo?
Según la profecía Maya estaríamos en este fin de una larga era de oscuridad que ha durado alrededor de 25000 años, en lo que se llama “el gran salón de los espejos”, dentro de ese maravilloso salón estamos todos nosotros reflejándonos unos a otros. ¿Te gusta lo que hay en tu espejo? ¿NO? Cambia. Adáptate a los ciclos terrestres, armonízate con la tierra, con la luna, con tu entorno, con tu casa, con tu familia, con tus objetos….
La humanidad ha estado en constante evolución y cambio, ¿que nos hace tan especiales para pensar que este mundo de comodidad y adormecimiento va a ser eterno? No somos más especiales que nuestros antepasados, contamos con su experiencia, sus logros y con sus errores, de nosotros depende dar un giro en el rumbo, de nadie más. Y sí, hay muchos seres allí fuera que nos están ayudando, pero señores, somos nosotros los que tenemos que hacer el trabajo nadie puede hacerlo por nosotros. Se nos ha dado libre voluntad para manifestarlo como creamos conveniente, pero el CAMBIO, es una constante, no podemos huir de él. De nosotros depende como se manifieste, de nadie más. Nadie va a venir a salvarte. La pregunta sería ¿Quién soy? Y ¿Qué puedo hacer ahora, en este momento presente?
A veces vemos la verdad pero nos cuesta manifestarla porque aún estamos atrapados en el pasado, el pasado, el presente y el futuro son una misma cosa, una constante de pulsación en distintos niveles. El tiempo tal y como lo conocemos hoy ha sido manipulado, regirnos por el calendario gregoriano es regirnos por las leyes artificiales inventadas por el hombre. Para conectarnos con el tiempo en sus ciclos, debemos observar a la madre naturaleza, que siempre está en constante cambio. El tiempo es cíclico, la tierra gira alrededor del sol, la luna gira alrededor de la tierra, para ello necesitan un determinado tiempo, medir esto con un reloj y un calendario gregoriano, sin tener en cuenta la posición de la luna y los demás astros en el sistema solar, es como ver solo una parte muy pequeña de la realidad.
Cuando detectamos conductas negativas o dañinas debemos ponerles fin en nuestro comportamiento, ya que nos roban energía y nos alejan más de la verdad. La realidad tiene muchos niveles, parece que durante siglos estemos atrapados en la dualidad, en determinar algo bueno, algo malo, estamos inmersos en este binomio y tenemos verdaderas dificultades para salir de él. Los mayas en su concepción del tiempo contemplaban en los 13 numerales, el 13, el innombrable, para ellos era el 12+1, ese 1 representaría el ciclo completo observándose a sí mismo. Los Mayas fueron grandes observadores de las estrellas, desarrollaron un calendario perfecto que estaba sincronizado con las leyes naturales. La rueda de la sabiduría Maya es una buena herramienta para despertar en nosotros una mayor percepción espacio temporal.
Las señales están por todas partes, solo debes estar atento a ellas, en tu interior tú sabes que es lo que deberías estar haciendo.
La vida nos habla, nos marca el camino. En las cosas simples es donde está la esencia de la vida, al lado de nuestra familia por ejemplo, disfrutando de su compañía. La familia es el lugar donde más conflictos se generan entre los integrantes de la misma, es esencial que sanemos nuestras relaciones familiares, ya que de ella provienen la mayoría de nuestros patrones de conducta, tanto los más positivos como los más negativos.
Familiarmente todos llevamos una impronta genética, un sello sanguíneo que nos han regalado nuestros ancestros, ellos estuvieron aquí antes que nosotros y nos dejaron su sabiduría y su experiencia. Somos el último eslabón de esa cadena.
Las terapias familiares como las conocidas “Constelaciones”, son una herramienta valiosa para la resolución de estos conflictos. Solo es necesario que un integrante de la familia constele, los resultados son sorprendentes en un gran número de casos.
Cuando la sanación de las heridas del alma se produce volvemos al corazón, volvemos a la esencia de la verdad de que todos somos UNO, de que todos somos un reflejo unos de otros.
Así no hay culpables ni verdugos, solo hay responsables o irresponsables de sí mismos. El corazón nos da la fuerza y la compasión para entender que el amor a nosotros mismos ha de ser la mayor de nuestras virtudes, solo así no juzgaremos a otros. Juzgar a lo externo es juzgar lo interno. El abrazarnos a nosotros mismos de verdad es abrir una puerta a la aceptación de nosotros y por tanto a la aceptación de los demás.
Así la búsqueda es interna, es un viaje dentro de uno mismo, da igual donde estemos, por eso muchos buscadores se pierden en la magia de las ceremonias olvidando la magia de la vida misma, de las cosas bien hechas, de la impecabilidad, por eso tanta incongruencia. A mayor consciencia mayor ha de ser nuestra impecabilidad.
El espíritu no es propiedad de nadie, él solo quiere poder manifestarse a través de nosotros, en la sencillez, en la humildad, cada uno de los que aquí estamos tenemos la misma oportunidad de vivirlo, el espíritu está en todas partes, en toda persona, en toda cosa en todo lugar.
Todos tenemos un don, alguna razón por la cual nuestra vida tiene un sentido, una dirección, no sientas celos de otros que están cumpliendo su sueño, agradece que te estén mostrando que tú también puedes hacerlo. Tus eres alguien muy valioso que encaja con la perfección del plan del creador, nadie sobra, ni nadie falta.
Ocupa tu lugar con amor y camina.
Tu vida te está esperando.
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