EL Origen del Patriarcado y el resurgir de “La Madre”

(Artìculo publicado en la Revista Universo Holìstico  nª 26  mes abril 2010.)

La semilla del patriarcado pudo germinar alrededor del 3.113 A.C (aproximadamente), tiempo en que naciera la primera civilización en Mesopotamia. El nacimiento de las primeras ciudades dio origen a un sistema de organización social donde el rol del hombre y de la mujer fue diferenciado según su sexo.
Los roles hombre y mujer fueron constreñidos a un sistema de creencias nocivo basado en el miedo al Amor.
Antes del surgimiento de este sistema de creencias, las sociedades matriarcales giraban en torno a la figura de la DIOSA como madre dadora y creadora de todo lo que existe. Este sistema de creencias basado en ese principio femenino como origen de toda vida reflejado en la naturaleza, donde vida y muerte son complementarias, fue sustituido por la visión de un único DIOS que separa y condena.

El mito griego de Apolo y Dionisio podría representar las dos caras opuestas de ese DIOS masculino, que separa y divide, entre lo bueno y lo malo. Así Apolo representa lo recto, lo bello, el equilibrio y Dionisio sería el Dios de la oscuridad, y de la falta de control, de los instintos, representante de nuestra sombra. El intento de reprimir esa energía femenina de vida, expansión y muerte y resurrección, ha generado a través de la mano de los represores patriarcales un yugo de control que perdura hasta nuestros días.

El patriarcado privilegia lo racional, la individualidad, la guerra y la autoridad de un Dios celeste, solar, que se ejerce sobre el resto de las divinidades. Así el sistema de Creencias de la humanidad es y ha sido monopolio de la Religión, y en ese orden, las Religiones son las encargadas de contar el origen y misión del hombre en la tierra. Nuestras creencias han sido manipuladas y dirigidas por los intereses de unos pocos, que en nombre de un Dios, condenan y reprimen.
El origen de la Inquisición en Europa data del 1231 tiempo en que comenzara la persecución y extermino de los Cátaros que eran denominados herejes por la iglesia católica. Esta época de oscurantismo se extendió por Europa persiguiendo y condenando a todos aquellos que ejercieran un pensamiento o creencia distinta del orden establecido. Este control se extendió también a América y a otros lugares del planeta con la colonización. Jacopo Fo, en su libro “El libro prohibido del cristianismo” relata las masacres y torturas que tuvieron que sufrir muchos inocentes acusados de herejes o brujos. En total más de 800 años de destrucción y muerte en nombre de Dios que perdura hasta nuestros días.
El patriarcado ha de ser entendido como una lección de aprendizaje, que para la humanidad, afortunadamente está llegando a su fin. Los tiempos actuales están materializando lo que muchas culturas han profetizado de “cambio de consciencia”, ese viaje de los polos a su centro, que tendrá el final feliz con la toma de responsabilidad y consciencia que nos corresponde en este tiempo. Despertar se vuelve necesario.
EL ROL DEL PUEBLO MEXICANO
México es uno de los países cuyo rol ha sido, y sigue siendo, muy decisivo en la R-Evolución hacia la transfiguración Crística Solar Planetaria. Sus raíces y memorias están bañadas de la esencia de multitud de Culturas como los Mixtecos, Zapotecos, Tarahumaras, Olmecas, Toltecas, Mayas, Teotihuacanos, Huicholes, Tarascos, Purépechas y Michoacanos pueblos y culturas que dejaron su impronta en esta tierra, muchos de ellos estaban enfrentados entre sí.
La llegada de los españoles en 1519 a México, Hernán Cortés, con la Santa inquisición como insignia, destruyó la tradición y sabiduría Mexica. La iglesia Católica, además de las continuas batallas que se perpetuaban entre las distintas etnias, destruyó sin ningún respeto templos y símbolos de otras religiones que no fueran católicos. En México la población pasó de 25 millones en 1520, a menos de un millón y medio en 1595. Se exterminó al 95% de la población autóctona como resultado de una “guerra civil” y unos invasores que veían a los invadidos como simples salvajes. Pero no debemos olvidar que los españoles solo eran las marionetas de la Santa Inquisición.
México es un país cuya superficie está formada por una vasta altiplanicie rodeada de cadenas montañosas, con una extensa gama de volcanes, viejos y jóvenes, y tanto gigantescos como sumamente pequeños que presentan distintas formas de actividad.

Para muchas de las antiguas civilizaciones, los volcanes y montañas significaban la morada de los dioses; para otras culturas, estas formaciones geológicas representaban a los dioses mismos. México al igual que muchos países de latino América todavía conserva el amor a la Diosa y las tradiciones. América representa el futuro y para muchos la esperanza de una nueva tierra.
Cada país también tiene su propio karma y está cumpliendo un rol. Somos un microcosmos dentro del macrocosmos. La cultura y espiritualidad Mexica es, sin duda, un amalgama de ancestros indo-europeos y americanos de todos los tiempos. Acercarnos a esta cultura es abrirnos a las tradiciones espirituales de nuestros ancestros que lejos de ser obsoletas, nos brindan caminos de compresión existencial mucho más profundos.
LA SABIDURÍA DE NUESTROS ANCESTROS
Los Sabios Mayas, los egipcios, griegos, judíos y celtas…, entendían la naturaleza y sus ciclos. Estas culturas manifestaban un elevado nivel de consciencia, hoy, sigue siendo un misterio la construcción de las pirámides de Egipto, por ejemplo. El culto a la naturaleza se procesaba de una forma natural. En muchas de estas culturas la mujer desempeñaba un papel relevante. La mujer ejercía su rol de sacerdotisa, agricultora encargada de nutrir y sanar a la comunidad, rindiendo culto a la Diosa que se revelaba en los ciclos de la naturaleza.
Los lugares, al igual que nosotros en nuestra sangre, albergan las memorias de un pasado, todas las diferentes culturas nos han ayudado a ser lo que somos hoy, entenderlas es entendernos, no podemos negar a nuestros ancestros, ellos nos brindan experiencia y sabiduría.
Es tiempo de entender y mirar nuestras heridas desde otra perspectiva más sanadora y consciente. Cuando sabemos lidiar con nuestro pasado y nuestra sombra, podemos tener una evolución verdadera como Seres Humanos. La historia nos muestra que hay heridas que sanar y para que eso suceda, hay saber mirar el cuadro total y ver qué lugar ocupamos dentro del mismo.
EL ARQUETIPO DE LILITH.
Se dice que Lilith era una mujer muy bella, de cabellos largos rizados rojizos, ella fue la primera mujer de Adam, pero lo abandonó porque Adam se negó a ponerse bajo Lilith mientras hacían el amor. Ella consideraba que en el sexo debía de haber igualdad. Quizas ella represente el Arquetipo de la mujer salvaje que invoca y proclama su libertad.
Lilith ha sido muy criticada y juzgada por esto, incluso se la relaciona con el demonio. Ella prefirió la soledad al sometimiento. Pero su imagen fue desacreditada sembrando en la mujer el miedo a ser libre. Lilith representa aquello a lo que más tenemos miedo, lo que tenemos reprimido o sentimos poco valorado por los demás. Representa nuestra verdadera esencia.
Negar a la mujer la posibilidad de expresarse y ser ella misma, ha generado una herida dentro de su Útero. Esta negación de su naturaleza salvaje y cambiante originó la semilla del patriarcado perpetuando un sistema de creencias basado en la represión de nuestra verdadera naturaleza. Luz y oscuridad son una misma en cosa, negar nuestro inframundo es más doloroso que aceptar nuestras propias debilidades. Los santos y los mártires, las vírgenes, los maestros han recorrido un camino, que no era de rosas precisamente para llegar donde llegaron.

El ROL DE MARÍA MAGADALENA
La figura de María Magdalena, encierra muchos misterios. A ella se le ha atribuido el “patrón de prostituta”. La mala interpretación de su vida puede esconder intereses del patriarcado de mermar importancia y relevancia a la mujer como líder espiritual borrando y omitiendo datos históricos donde la mujer ejercía roles de importancia en la sociedad.
La vida de María Magdalena ha sido motivo de mucha controversia. En los distintos evangelios fue retratada de forma distinta siendo un misterio su verdadero papel en la época. En la actualidad están emergiendo a la luz multitud de investigaciones que muestran el papel decisivo que jugó Maria Magdalena en la vida de Jesús y de como junto con otras mujeres, hizo posible la difusión del mensaje del maestro Jesús a otros lugares. María Magdalena fue una mujer adelantada a su tiempo, conocedora de los misterios de la curación, maestra de sabiduría.
Dante Enrique Rojas Linares, estudioso de la figura de la Magdalena dice: “La verdad sobre María Magdalena sale a la luz después de dos mil años de silencio y ocultación. De prostituta ha pasado a ser princesa, la discípula más destacada, la elegida por Jesús para transmitir su mensaje. Nos encontraríamos ante la verdadera fundadora del cristianismo, uno de los secretos mejor guardados de la iglesia Católica. La fuerza de lo femenino se abre paso. La justicia no ha hecho más que empezar. E. Rojas nos retrata a una mujer independiente, fuerte seguidora y practicante del camino de Jesús.
Así como María Magdalena, la Mujer carga la culpa y vergüenza. Ante la imposibilidad de ejercer el inalcanzable rol de “Santa y pura” impuesto por el catolicismo. La figura de la Virgen María, madre de Jesús, fue el pedestal de mármol donde fue subida la mujer, ese dolor de no cumplir con las expectativas perdura hasta nuestros días. Esto ha marcado las memorias del patriarcado en nuestra sangre y por consiguiente en nuestra psique colectiva, memorias arquetípicas de esclavitud, abuso, violencia, falta de expresión. La Mujer, como repulsa a su propio dolor se convierte en una “madre siniestra”.
Solo cuando las mujeres dejemos el papel de víctimas y tomemos la responsabilidad de nosotras mismas, desaparecerán los verdugos. La Violencia de Género es un reflejo de memorias patriarcales aún no sanadas. La falta de expresión de lo verdadero en nosotros es causa de enfermedad y muerte. Ese desamor íntimo ha de ser transmutado a través del florecimiento de nuestra alma y misión en nuestras vidas
La mujer y el hombre son un reflejo el uno del otro, y cada uno ha de liberar su naturaleza intima y sus misterios, así entenderán que nos son diferentes, son complementarios.
El VERDADERO ROL DE LA MUJER
La Mujer es una Sacerdotisa de la Madre Tierra, su representante. Su misión ha sido y es, honrar a la madre tierra en muchas formas. Por ejemplo, al ofrendarle su sangre menstrual a la tierra, la mujer reconoce y honra su poder de “dadora de vida”, y al ser una alquimista en la Cocina honra el alimento y nutre a la comunidad. Al dominar el arte de la sanación y el rezo reconoce la naturaleza divina de la existencia. Cada mujer alberga la esencia de la Madre Divina dadora y generadora de vida, como parte complementaria al Dios Padre Divino.
Solo cuando el hombre respete su parte femenina podrá reconocer la naturaleza divina de la mujer como un reflejo de sí mismo.
Itxchel, María, María Magdalena, Guadalupe, Montserrat, Fátima, Lourdes…. son todas manifestaciones de la DIOSA, de su esencia ígnea. Algunas vírgenes son negras como la Montserrat representando la energía terrestre. Los cultos a la Diosa, a veces, eran dentro de cuevas reconociendo el útero materno de la tierra. Las caras de la Diosa son muy numerosas y aunque hay muchas representaciones diferentes su esencia siempre es la misma.
La Diosa o Madre Tierra es conocida por los mayas como la Diosa Itxchel. Ella encarna la naturaleza de la energía femenina, la nutriente, la que amamanta, la que da vida, la que gesta, acuna, comparte, la que tiene un Útero dorado de vida infinita. Su espíritu sigue vivo. Gaia, la tierra es el espíritu de vida que hay dentro de cada Mujer. En este tiempo de transfiguración Planetaria y de cambio, la mujer ha de reencarnar sus cualidades femeninas divinas, acunando así a su parte masculina dentro de su seno. Así masculino y femenino se hacen uno. El resurgimiento de lo femenino, de la energía de “la Madre” es necesario para que las heridas sean sanadas desde el amor incondicional que de ella emana.

 

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