El PODER DE LA MADRE. Surá Lillo

EL PODER DE LA MADRE.Surá Lillo

El Arquetipo de Lo femenino está presente en el estadio de la Maternidad en la mujer, éste se manifiesta en todo momento pues ella es la portadora del nido para “el nuevo ser que llega”. El tiempo en que el “anima del ser que llega” decide encarnarse, es de vital importancia puesto que todos los acontecimientos que viven la madre y el padre en relación con esta última, conciernen de manera directa en la programación de la psique del nuevo ser. Es la relación de sus padres en el momento de ser concebido, el tiempo de gestación y embarazo está totalmente unificado totalmente el ser que llega al “resentir” de la madre, marcando esto una impronta a nivel neuronal en el bebé. Embarazos no deseados, niños de reemplazo de seres fallecidos, niños abortados…. Síndrome del gemelo perdido…etc, todo ello graba una huella en nuestra psique como “lactantes” y adultos después.

Las primeras grabaciones psíquicas del lactante están en relación directa con su madre, pues de ella percibe el calor, la seguridad, y el alimento real y afectivo. Si el alimento afectivo es tóxico porque la madre sufre una situación que la desestabiliza a nivel emocional, bien sea porque se sienta desprotegida con un marido ausente, no se sienta emocionalmente segura, esto afectará su conducta. Esta fractura de la madre se transmite al hijo de manera inconsciente. Es importante entender este mecanismo de la psique como una mera protección para la supervivencia del clan. Para sanar primero he de tomar consciencia. El bebe necesita el calor de su madre, si no lo obtiene vivirá en el miedo y el estrés permanente por la falta de alimento real y afectivo, grabándose así programas de abandono y miedo. El bebe siente en su totalidad la realidad emocional de su madre, en primera estancia, la función paterna marcara en primera instancia la protección de la madre y el alimento al clan. Cuando las funciones parentales están en desequilibrio esto provoca una desestructuración del sistema familiar. La función paterna concierne a la protección del clan y la materna se vincula a la organización del territorio entre otras. La mujer ha de sentir que portar el Arquetipo de la Madre implica una gran responsabilidad para con los hijos que anida en su vientre, el proyecto sentido que el bebe vivencia desde antes de su concepción marcaran una serie de programas de conductas en su vida de adulto. La maternidad consciente abre una puerta al entendimiento de este vinculo primitivo y genuinamente biológico. El Arquetipo de la Madre La Madre es representada en todas las Mitologías y panteones de la antigüedad, la podemos encontrar en multitud de culturas bajo diferentes formas, pero todas ellas nos hablan de una concepción de Diosa dadora de vida, fértil, protectora, nutricia, cíclica, hilandera, hechicera, y terrible y transformadora. Desde el punto de vista Arquetípico, La “madre” representa el más alto rango de amor incondicional, su función crear vida se ve representada en muchas culturas arcaicas como “venus nutricias”. Esta concepción “positiva” de la función materna entierra los fantasmas y miedos que pueden acarrear el sentimiento de su no presencia afectiva. La carencia de afecto y amor de una madre a un hijo puede acarrear nefastas consecuencias para el hijo, que derivarán en problemas de conducta basados en la desconfianza y el temor entre otros. La madre alberga dos caras, la Madre NUTRICIA y la Madre Castradora. Y para que ambas caras de este Arquetipo den vida, ambas entran en tensión psíquica y se complementan para poder dar la vida. Este principio alberga una primera integración de la bipolaridad del arquetipo de la madre, siento la Madre Castradora la que impulsa a los periodos de muerte, entendida esta como simbólica, y resurrección. Acto que se manifiesta claramente en los ciclos de la naturaleza, lunares y en la propia mujer: los ciclos menstruales. Este vínculo sagrado con la naturaleza tiene un carácter femenino, cíclico, materno. Para la mitología vasca, La Diosa Mari, (MADRE TIERRA) todas las mujeres de la tierra son sus representantes. Otro aspecto importante es señalar que el Arquetipo de la Madre es también un arquetipo muy asociado a lo Divino, puesto que el acto de crear y dar vida es un acto femenino, donde lo masculino interviene de manera directa al servicio de lo femenino. · En la mitología vasca desde el punto de vista simbólico, se entiende el principio de vida como femenino, La tierra (MARI), madre del SOL (Eguski) Y de la luna (ILLARGI), trío matrial femenino, donde URZTI, Dios del Cielo fecundaba con sus lluvias a Mari. MUJER MEDICINA Para muchas mujeres entender su propia naturaleza puede ser un autentico misterio, pues la desconexión de nuestra propia naturaleza femenina es un hecho que se ha ido perdiendo de generación en generación. En culturas primitivas del este de Europa exisitian las llamadas Tiendas rojas, donde las mujeres de la comunidad se retiraban a menstruar. Hemos pasado de esto a que la mujer que menstrua es impura. En verdad, los ciclos femeninos nos llevan a transitar por diferentes estadios emocionales. Nuestros úteros, ovarios y vaginas son nuestros más preciados radares y es a través de estos órganos femeninos que percibimos el mundo. Y cuando estos órganos están dañados nos están hablando de nuestra propia concepción como mujeres, si niego mi condición femenina, esto se manifestará en reglas dolorosas, ausencia de reglas, quistes, pólipos, miomas y un sinfín de patologías de nuestro aparato reproductor. Es nuestra emocionalidad la que nos asusta, nos desconcierta, reprimir o negar lo que sentimos nos lleva a enfermar. Solo si aceptamos nuestra volatilidad emocional es que podemos convertir nuestras emociones en MEDICINA. La mujer es una entidad emocional pues está conectada a sus ciclos, la mujer es lunar, receptiva, intuitiva y misteriosa. Despierta el poder creador que hay en ti! Sura Lillo Terapeuta de Obsidiana “Psique y Salud” www.mujerdespierta.es

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