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Fuente: Diariouno.com.ar
Sedentarismo, consumo de cafeína y alcohol, obesidad y ciertos compuestos químicos en cosméticos e insecticidas son algunos.
Según un informe quedó demostrado que las trabajadoras por turnos pueden tener irregularidades menstruales, abortos espontáneos y una menor fecundabilidad.
El sedentarismo, el consumo de cafeína y alcohol, la obesidad, los ritmos circadianos y algunos compuestos químicos presentes en insecticidas, cosméticos, envases alimentarios, biberones, juguetes, etcétera, son factores que han demostrado reducir de forma considerable la probabilidad de tener un hijo.
Así se desprende de un informe sobre factores ambientales e infertilidad elaborado por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), que advirtió que la combinación de obesidad, tabaco y cafeína disminuye un 30 por ciento la probabilidad de tener un hijo.
"Los factores ambientales y el estilo de vida actual juegan un papel importante en la infertilidad, un problema que va en aumento", destacó Fernando Neuspiller, director del El Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Buenos Aires.
Lo denominados "compuestos perturbadores endocrinos" (un grupo de productos químicos como los eftalatos, el bisfenol, el ‘DDT’, entre otros) pueden estar contribuyendo a resultados reproductivos adversos como infertilidad, aborto, parto prematuro, síndrome del ovario poliquístico, endometriosis y retardo en el crecimiento intrauterino en la población general.
"En concreto, el bisfenol se utiliza en la fabricación de botellas de agua, biberones, equipamientos médicos, teléfonos móviles, juguetes; los eftalatos están presentes en cosméticos, materiales de construcción, pinturas productos de limpieza, etc.; mientras que el ‘DDT’ se usa en insecticidas", indicó el trabajo.
Asimismo, el informe remarcó que "se ha demostrado que las trabajadoras por turnos pueden tener irregularidades menstruales, abortos espontáneos y una menor fecundabilidad".
El estilo de vida sedentario está asociado, con frecuencia, a un incremento de peso corporal, un factor que tiene consecuencias negativas sobre la salud reproductiva.
De hecho, estudios han demostrado que las mujeres obesas tienen casi el tripe de probabilidades de sufrir riesgo de infertilidad y de fracasar en los intentos de quedarse embarazadas, tanto en los ciclos de concepción natural como asistida.
Un exceso de peso favorece una menor probabilidad de tener un nacimiento vivo sano, incrementa las complicaciones durante el embarazo, e influye en una baja respuesta ovárica a la estimulación ovárica que se realiza durante la fecundación ‘in vitro’.
Las pacientes con obesidad sufren una alteración significativa en la calidad del ovocito y del embrión, con los consecuentes menores índices de fertilización; así como un peor entorno uterino, indicó la investigación.
En este sentido, expertos defienden que sólo con un 5 por ciento de pérdida de peso corporal, se pueden mejorar e incluso restaurar los índices de ovulación y embarazo, porque la restricción de energía por sí misma es mejor que el cambio en la forma corporal o el peso total.
De mismo modo el informe del IVI hace referencia a la influencia en los procesos de reproducción asistida de otros factores como el consumo de alcohol o cafeína.En concreto, concluye, los índices de éxito de estos procesos se pueden optimizar disminuyendo el consumo de alcohol y cafeína.
Según un estudio, el consumo femenino de alcohol se asocia con una disminución de la extracción de ovocitos y embarazo; mientras que la bebida en ambos sexos se asocia con un mayor riesgo de aborto espontánea.
"Sin embargo, el consumo de cafeína –que cuenta con una mayor aceptación entre las parejas que buscan tener un hijo- también puede influir en el éxito de los tratamientos de infertilidad", sostuvo Neuspiller.
Por otro lado, se indicó que múltiples estudios científicos evidencian el efecto negativo que tiene fumar sobre la fertilidad, incluyendo prácticamente a todos los sistemas implicados en el proceso reproductivo.
"En las mujeres, el impacto de los cigarrillos sobre la reserva ovárica se constata por la edad más temprana en que las mujeres fumadoras tienen la menopausia", remarcó el estudio.
Además, continuó, "varios componentes del tabaco afectan al proceso de maduración de los folículos de los ovarios, que se traducen en peores parámetros en los procesos de fecundación ‘in vitro’".
"También la receptividad uterina y la función tubular se ven significativamente alterada por este hábito", dijo.
Según el informe, los hombres fumadores sufren una reducción en la producción del esperma, un aumento del estrés oxidativo y daño del ADN.
"Los espermatozoides de los fumadores tienen una capacidad de fertilización reducida y los embriones muestran menores índices de implantación", destacó Neuspiller. |