La gran madre Luna. Susanna Budapest

EXTRACTO DEL LIBRO “LA GRAN MADRE LUNA”

EDICIONES OBELISCO. 2001. ESPAÑA

Queridas lectoras os invito a que esta noche abráis vuestras ventanas y busquéis a la Luna. ¿Dónde está? ¿Qué hace? ¿Hay luna nueva o creciente? ¿Llena o menguante?.

Ahora cerrad los ojos e intentad ver la luna en el interior de vuestro ser. ¿Cómo os sentís?.

Cada noche, o tan a menudo como sea posible, mirad el calendario lunar para saber en qué fase estáis y luego deteneos a observar la luna. Consideradla como a una viaja aliada. Hablad con la luna que hay en vuestro interior tal como hablaríais con una abuela comprensiva.

Las energías de mundo y el magnetismo de todo aquello que contiene agua están gobernados por la luna. Quizás estéis deseando seguir algunas de sus leyes. Por ejemplo, si queréis que el pelo os crezca deprisa y con más fuerza, debéis cortároslo durante la luna creciente. Prestad atención para ver si realmente experimentáis cambios. Si tenéis que mudaros de casa, el mejor momento para encontrar un lugar adecuado es durante luna nueva.

Cuando haya luna llena, debéis salir a bailar y a divertiros, aunque no os coincida con el fin de semana. Observad vuestro nivel de energía; os daréis cuenta de lo activas y poco cansadas que os sentís hasta altas horas de la noche. La luna llena sólo resulta apropiada para los rituales, el amor y las fiestas. Si toda ésta energía se ve reprimida, debéis ir con cuidado por la calle porque puede haber peleas. También se recomienda conducir con cautela, porque los conductores se hallan bajo la influencia de la luna y ésta todavía los vuelve más locos de lo normal.

Cuando la luna entra en fase menguante, acabad todo lo que iniciasteis durante la luna nueva. No empecéis nada nuevo porque fracasará. No hagáis acuerdos ni firméis contratos; esperad la energía de la luna nueva para hacerlos. La luna menguante es la mejor época para cortaros las uñas de los pies con el fin que éstas tarden más en crecer.

Cuando leáis algo sobre las festividades de la luna celebradas por otras culturas, convertidlas en un acontecimiento vuestro. No importa en qué lugares del mundo hayan podido sobrevivir estas maravillosas festividades. Tan sólo existe un mundo, un planeta y una luna.

La conciencia lunar puede desarrollarse con gran rapidez. Empezaréis a reconocer la fase por la que está pasando la luna sin necesidad de mirarla. Seréis capaces de adivinarla simplemente por el tipo de energía que experimentáis en vuestros cuerpos. Incluso podréis llegar a decir: “estamos en luna menguante, no trabajemos demasiado” o “estamos en luna nueva, ahora es el momento de iniciar todos esos proyectos en los que estuve pensando cuando la luna menguaba”. La luna y las mujeres tienen establecido un antiguo pacto. Obtuvimos nuestro mágico poder de la luna. Adquirimos todos nuestros conocimientos sobre la agricultura a través de la luna. Creamos una cultura basada en la luna y en la prosperidad. Tenemos lunas en nuestros cuerpos. La luna rige la vida y la muerte: el 60% de los nacimientos se inician en horas lunares, es decir por la noche; y unas veinticuatro horas antes de la luna llena, el número de ingreso en hospitales aumenta considerablemente.

Una vez hayamos despertado nuestra vinculación con la luna, podremos aprender más cosas sobre nuestro mundo y sobre las leyes invisibles de la naturaleza.

Deja un comentario