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“Reflexiones sobre la energía transformadora de la luna menguante a la luna nueva, el viaje al inconsciente a lo más profundo de nosotros mismos. El lado oscuro de la luna.
Hablemos con nuestra sombra, intercambiemos con ella nuestros lamentos más íntimos, nuestras profundas dudas acerca de la naturaleza de la realidad y nuestra interacción con ella.”La sombra es como una capa que recae sobre nosotros, en esa capa están entretejidos nuestros momentos en comunión con la existencia. Tenemos miedo a la sombra porque no la conocemos, porque nos da miedo mirar dentro de nosotros mismos y descubrir que no somos quizás el modelo de persona que esperan de nosotros. Esto nos resta libertad.
Es necesario que podamos identificar con claridad la esencia de quienes somos en realidad. Conocernos a nosotros mismos ha de convertirse en la única razón de nuestra existencia. Sin dejar a un lado nuestras obligaciones materiales, hemos de alimentar nuestro ser, para que nos ayude a comprender el motivo por el cual estamos aquí, y así podamos servirle realizando nuestra labor con total entrega y dedicación. Nada ni nadie sobra, todos formamos parte de la creación.Para saber quiénes somos es necesario que nos abracemos a nuestra sombra, porque ella es la única llave que nos va a llevar de vuelta a casa, ¿cómo puedo ser yo mismo y estar en armonía con el todo? Cuando realizamos tareas que nos llevan a un estado de plenitud, donde sabemos con certeza, que ese el lugar en el que queremos estar. Ese sería nuestro hogar aquí en la tierra, donde pertenecemos, ese lugar donde sabemos perfectamente cómo funciona todo, dónde se respira una atmosfera de auténtica sincronía con el espíritu del creador.Al recrear experiencias que nos conecten directamente con nuestra esencia más profunda, creamos experiencias totalizadoras que nos hacen sentir que nuestra vida tiene un sentido mayor, más allá de las obligaciones que nos impone este sistema capitalista.
Volviendo a mencionar a nuestra amiga la sombra, si, he dicho “amiga”. Cuando tenemos una determinada actitud desagradable para nosotros y para nuestro entorno, a menudo nos angustia más el remordimiento. La falta de aceptación de uno mismo nos debilita y perdemos toda nuestra energía. Bien, si hemos detectado en nosotros un patrón de conducta repetitivo y doloroso, abrazaremos esa parte de nosotros, de nuestra sombra, enviaremos luz a nuestra alma. Ahí es dónde nace el amor a nosotros mismos, amar nuestras imperfecciones, ellas son lo que nos distingue a unos de otros. La sombra es otra entidad más operando en su nivel de vibración, todos estamos conectados a ella en mayor o menor grado.
Huir de nuestra propia sombra nos impide experimentar la cualidad del amor incondicional, el verdadero amor es aceptar completamente eso que somos, con nuestra luz y con nuestra sombra. Si nos queremos a nosotros mismos sólo cuando tenemos momentos agradables, no querremos aceptar esa otra parte de nosotros, por lo tanto eso nos impedirá avanzar en nuestra evolución. |