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LOS ARQUETIPOS DE LA SOMBRA FEMENINA. Surá Lillo

Publicado el Abr 17, 2011 por en Empoderamiento Femenino, la Salud | 0 comentarios

LOS ARQUETIPOS DE LA SOMBRA

“La mujer y el hombre han venido a la tierra a encontrarse, cada uno de ellos cumple una función, la mujer como madre y representante de la madre tierra. El hombre como guía y proveedor, representante del padre cielo o sol”.
El patriarcado ha devaluado, menospreciado, cosificado, mutilado, violado, humillado a la mujer por más de 5000 años, esto ha hecho que las mujeres carguemos una memoria de dolor resentimiento hacia el hombre.

Cuando la mujer durante mucho mucho tiempo ha sido victima de su debilidad física frente al hombre, donde ha sido posicionada social y culturalmente como la que engendra a los hijos y ya, esta injusticia de genero está impresa en las células de cada mujer de este planeta.

Dentro de la psique de cada mujer moran en la sombra su sentir más profundo. Lo femenino es lo oculto, lo profundo, lo pasivo, lo receptivo, el sentimiento, la emoción, la belleza, la transformación.

Gracias a la llegada del patriarcado que todo lo femenino se reprimió y eso dió origen a un modo de vivir incompleto. Solo es posible mostrar el lado bueno de las cosas, mi lado bueno, y esto nos lleva a negar o reprimir  nuestras emociones negativas, así las escondemos, pero esto  puede hacernos más daño que mostrarlas. La perfección es una enfermedad. Muchas mujeres modernas, en la actualidad son autenticas superwomans, madres, buenas profesionales, guapas delgadas y estupendas, pero dentro de ellas  por esa lucha diaria que lidian mucho dolor y resentimiento que no pueden mostrar y esto puede hacer que se sientan  rígidas  por su afán de control,  tenaces, proteccionistas, perfeccionistas,  controladoras, manipuladoras…..auténtico reflejo del Arquetipo de Madres Siniestras, constreñidas a las exigencias socio culturales en detrimento de su sentir, en constante tensión producto de la traición a si misma. Ser mujer tiene un precio.

La maternidad por ejemplo, es uno de los estadios por los que la mujer tiene que pasar, a veces esta experiencia vital para muchas mujeres es abrumadora, es un tiempo donde aflora toda su energía femenina, se abre su inconsciente.

La maternidad  durante muchos años era la única función que tenia la mujer , existía para la  procreación, la figura femenina solo tenía valor si era virgen y fértil.  Aun las mujeres que no tienen hijos son vistas como mujeres de segunda clase.

Muchas mujeres tienen hijos porque hay que tenerlos pero no tienen en absoluto ningún instinto maternal. La función materna es de vital importancia para el bienestar psíquico de nuestros futuros hijos. El dolor reprimido de la madre a nivel inconsciente se transmite al bebé. El dolor del alma siempre tiene a bien estar bien escondido, para que nadie lo vea, cuando sentimos tristeza o rabia no queremos mostrarnos porque pensamos que es un signo de debilidad, tenemos miedo de expresar lo que sentimos; frases como el “que dirán”, hay que ser fuerte y aguantar, aparentar estar bien, fingir.

¿Qué es el patriarcado? pincha aquí. https://mujerdespierta.es/el-oriigen-del-patriarcado-y-el-resurgir-de-qla-madreq/

¿Qué es un Arquetipo? Arquetipo remite a un constructo propuesto por Carl Gustav Jung para explicar las «imágenes arquetípicas», es decir, todas aquellas imágenes oníricas y fantasías que correlacionan con especial similitud motivos universales pertenecientes a religiones, mitos, leyendas, etc.

El ARQUETIPO DE “LA MADRE SINIESTRA”.
La Madre Siniestra es la energía femenina reprimida, es todo aquello que condena y reprime dentro de nosotros, es el juicio, el control, el castigo, la culpa, la vergüenza. Esta memoria se ha transferido vía genética a través de la concepción. La concepción ha sido ejercitada muchas veces desde la violencia, la inconsciencia, esta ultima como resultado de una sexualidad tabú, basada en lo sucio y pecaminoso.

Las mujeres por tener el don de la gestación y el parto, han legado inconscientemente a través de sus úteros la memoria de dolor en sus hijos (hombres y mujeres). Esto hace que repitamos los patrones adquiridos de nuestros padres. El hombre porta la memoria de la vergüenza por todo el dolor perpetrado contra la mujer, contra su propia madre. Cada mujer en la vida de un hombre es un reflejo de sí mismo y de la psique familiar. Cada hombre en la vida de una mujer representa el estado de su energía masculina.
La mujer y el hombre transitan los arquetipos que este sistema de creencias que le ha instaurado, de forma inconsciente, por eso no alcanzamos a entender porque nos ocurre lo mismo de forma reiterada. Este patriarcado, nos ha grabado una impronta de dolor y sufrimiento, pero es un sistema de creencias falso.

La mujer, para desmenuzarse a si misma y a atreverse a ser ella misma, ha de enfrentarse a estos arquetipos que porta en su Psique, así debe recorrer un camino desde la ESCLAVA, LA NIÑA HERIDA, LA PUTA, LA MONJA y LA MADRE SINIESTRA.
El hombre ha de transitar por la memoria de dominación, abuso y violencia perpetrada a la mujer, todo ello ha generado los arquetipos de EL AMO, EL MACHO, EL NIÑO HERIDO, EL LOCO Y LA MADRE SINIESTRA. Cada uno de estos arquetipos patriarcales gobierna en la Psique masculina.
Liberar las memorias de dolor, recorriendo en consciencia los Arquetipos de la Sombra es que podemos hallar la luz que llevamos dentro.
Pues es a través de la alquimia del corazón, sintiendo nuestro propio dolor como mujeres y hombres, que podemos liberarlo y sanarlo.
Como mujeres es nuestra responsabilidad dar el primer paso, pues somos seres emocionales, y desde la entidad emocional que somos hemos de reconocer los entresijos de la psique femenina, comprender y sentir nuestros ciclos.
En necesario que recobremos nuestro poder como mujeres, re conectando con nuestros úteros (centros de creación femenina), con nuestros ciclos menstruales, indicadores del estado de nuestra energía femenina, con nuestros procesos internos de acuerdo a esos ciclos.
Para ello hemos de recordar cómo se vivía en la tierra antes de que las culturas pre-indoeuropeas arrasaran con las sociedades matrilineales o matristas, en esas sociedades la mujer ejercía un papel fundamental como sacerdotisa, madre, educadora, curandera, partera, y consejera de la comunidad.
En estas sociedades existía una conexión total con la naturaleza, eran naturalistas y comunitaristas, todo se hacía por el bien de la comunidad.
El hombre y la mujer tenían sus roles muy bien definidos, en conexión con la propia naturaleza del género. Lo masculino servía a lo femenino, y lo femenino a lo masculino.
Por ejemplo en la cosmogonía vasca, la figura de la DIOSA MARI, era la representante de la tierra, y con ella todas las mujeres, el contra punto de MARI era Urtzi, Dios masculino al servicio de la DIOSA MARI, este aspecto dista completamente de la cosmovisión o mitología griega y romana, donde los mandatos son patriarcales. Urtzi, servía a Mari y era el DIOS DEL CIELO que le proporcionaba lluvias, tormentas, rayos y truenos. Pero este servicio siempre hemos de englobarlo dentro de un bien mayor.
Hemos de sanar nuestra sexualidad pues como hombres y mujeres cargamos con una memoria de suciedad y vergüenza por nuestra sexualidad.
La iglesia católica juzgó, y condenó las prácticas sexuales para la fertilidad que eran celebradas durante la edad media en muchos lugares de Europa, esas ceremonias eran los resquicios de las culturas matrilineales, donde se realizaban ceremonias de fertilidad a la tierra. Como en el caso de la mitología vasca donde existía a figura de AKER, macho cabrío, que era el consorte de MARI, y este ofrecía su energía sexual a MARI y las SORGUIÑAS (brujas), todas ellas representantes de MARI, así aparece de nuevo este arquetipo masculino, al servicio de MARI, es decir al servicio de lo femenino, como parte esencial de la energía que es la propia vida.
Es necesario recordar ese nuevo modelo naturalista y comunitarista que imperaba en la tierra hace más de 5000 años, pues no existían la polaridad enfrentada a sí misma, sino como un todo completo y perfecto.
Se hace necesario un recorrido por los distintos arquetipos de la sombra que moran en nuestro inconsciente, para así ir al encuentro con las partes olvidadas, reprimidas, y ocultas de nosotros mismos y como colectivo.
Para todo ello, el sistema de sanación con Geometrías de Obsidiana nos brinda un camino donde poder recuperar la verdadera memoria de lo que somos en verdad.
Surá Lillo
Coach en Psicosomótica Clínica (FPCH) & Terapia de Obsidiana(SITO)

 

 

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