LAS CRISIS DE PAREJA. CUANDO EL AMOR RENACE.

Una reflexión desde la Psicosomática Clínica y humanista sobre las relaciones de pareja.

¨La relación de pareja es una sucesión continua de muchos principios y de muchos finales.” Clarissa Pinkola Estés

El vínculo afectivo genera un movimiento que pasa por diversas fases para que la relación se consolide.

Lo que hace que dos personas entablen una relación afectiva está sujeto a múltiples variables, nuestro inconsciente tiene creada una imagen de lo que representa para nosotros  esa pareja ideal, cuando me siento atraído hacia a alguien, mi inconsciente tiene prefijados unos rasgos  unitarios o comportamientos a los cuales yo me voy a sentir inclinado a enamorarme.

Esto sucede de forma bidireccional pues ambos miembros de la pareja experimentan esa agradable sensación de encontrarse con alguien que le comprende, que le hace sentir como en casa. No en vano sucede esto, por lo general nuestro inconsciente nos trae a nivel simbólico a alguien del clan familiar, de esa forma se generan chispazos y flechazos con electricidad.

El aspecto  de atracción sexual es visiblemente notable en estas parejas, no olvidemos que lo que nos caracteriza como pareja es tener una vida intima sexual con el otro.

Muchas parejas se forman bajo la tutela de nuestro inconsciente familiar, el clan, a través de las uniones busca reparar ciertos déficits o dramas acontecidos en la familia. De este tema profundizare en otros escritos venideros.

Una vez unida la pareja, comienza a vivenciar una serie de experiencias emocionales producto de su propia proyección,  es decir, si emocionalmente no he sanado las heridas de mi infancia, por ejemplo, estas necesidades y demandas de mi niño interior se van a poner de manifiesto en la pareja.

La crisis de pareja es donde ambas partes de la pareja lidian con su propia sombra emocional, cuando nos sentimos atraídos hacia alguien experimentamos todo tipo de emociones, algunas muy buenas, nos sentimos en una nube y otras por el contrario que me hacen sentir miedo, temor, desconfianza por ejemplo.

Dependiendo de la mochila emocional de cada integrante así serán nuestras crisis de pareja.

Como todos sabemos una pareja solo puede formarse y evolucionar cuando entre las partes de la pareja hay confianza, hay sinceridad, hay respeto. Comunicarnos desde nuestro “Yo autentico” con el otro es fundamental para que la relación de pareja pueda funcionar. Muchos problemas de pareja nacen de la falta de comunicación real de la pareja, de las mentiras y engaños. Para poder disfrutar con el otro tengo que poder expresarme tal cual soy, tengo que ser siempre yo mismo.

Si en tu relación no puedes ser tu mismo, cuidado, algo no funciona.

Las crisis de pareja son espacios destinados al cambio y a la evolución, son trampolines a la  transformación, si sabemos manejarnos. Tu pareja es alguien que tiene sentimientos por ti, en momentos de crisis hemos de dar espacio y tiempo al otro, espacio para la reflexión, para conectar con lo que sentimos.

En estos momentos delicados no debemos tirar la toalla porque detrás de toda crisis hay aprendizaje, nadie mejor que tu pareja para mostrarte las heridas que debes sanar en tu interior, ¿puede haber mayor prueba de amor que eso?

Cuando nos enamoramos de  una persona, al principio, en la fase del enamoramiento, nos fijamos solo es una parte de esa persona, solo en su lado bonito, las crisis de pareja son el escenario de actuación del lado menos bonito del otro,  por eso cuando una pareja se acaba de conocer, sucede que a los 2 o 3 meses de haberse conocido surge la primera crisis y la pareja se rompe, se salieron a la primera curva.

Siempre aconsejo a las parejas que se acaban de conocer que no se precipiten en el terreno sexual, ya que la borrachera hormonal impide ver al otro como es realmente, para enamorarte de alguien tienes que conocer lo mejor que puedas a esa persona antes de intercambiar energía y fluidos con el otro, créeme, te ahorraras disgustos.

Teniendo en cuenta que es nuestro inconsciente el que elige a nuestro “partner”, es a su vez nuestro inconsciente que nos está pidiendo que pongamos a la luz nuestros asuntos más turbios o emocionalmente delicados. La pareja es un terreno bien abonado para el crecimiento.

El modo en que se afianza una pareja va a depender del grado de sinceridad y comunicación de la pareja, expón tu sentir sobre todo en aquellas cosas que te hacen sufrir dentro de la relación, recuerda que una crisis es algo puntual que sucede cada cierto tiempo en la pareja, sobre todo al principio hasta que la relación se asienta. Debes ver desde el principio si esa relación te hace sentir bien o por el contrario es una relación toxica, si es lo segundo, no hay nada mejor que una huida a tiempo. Adentrarse en relaciones tóxicas y mantenerlas, esconde muchos problemas sin resolver por ambas partes de la pareja.

De cualquier forma que sean tus relaciones de pareja eso está hablando de ti, de tu micro mundo, de tus herencias y sentires. Sea cual sea tu situación, ésta te estará mostrando el camino a seguir para poner luz donde no la hay.

Todos buscamos el amor, es perfectamente natural en nosotros, encontrar a alguien especial a quien amar va a depender del grado de amor que te proceses a ti mismo, amar empieza por uno mismo, no hay vuelta de hoja. Amar significa adentrar a otro en tu micro mundo, contar con el otro, sentirte acompañado  y apoyado en tu camino.

El amor es bueno porque el vínculo afectivo que mejora nuestra salud. Nacimos y crecimos con las caricias de nuestra madre, necesitamos ser tocados, todos necesitamos afecto.

Si amas a alguien enhorabuena, si no, abre tu corazón al amor, primero a ti mismo para después poder compartirlo con otro ser.

Que el amor sea tu mejor medicina.

 

Sura Lillo

Coaching en Psicosomática Clínica y Humanista (FPSCH)

Máster en Terapia con Obsidiana

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