LO QUE EL AMOR ESCONDE.

“Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor” GG Márquez

Una visión desde la Psicosomática Clínica sobre las causas de los Desordenes Amorosos, la proyección del niño/a heridos en la relación de pareja.

La relación de pareja es un espacio sagrado de comunión conjunta, sus bases están cimentadas en la confianza mutua, en el compromiso y la responsabilidad…. En pareja tenemos una mayor oportunidad de crecer y evolucionar como personas, es un espacio donde emerge nuestro lado más vulnerable. El vínculo afectivo con el otro, la intimidad compartida son lugares sagrados para la pareja, es el lugar en el que la relación afectiva amorosa se puede dar.

El ser humano es un ser social, necesita tener contacto con el otro, buscamos el AMOR en nuestras vidas porque amar a una persona es una de las experiencias más gratificantes que el ser humano pueda sentir. Biológicamente si no fuera por esa maravillosa fuerza de vida que es el AMOR, nosotros no estaríamos aquí. Así que el amor es necesario en nuestras vidas.

Por ser la atmósfera de la pareja un lugar donde nuestra vulnerabilidad aflora, en ocasiones la relación de pareja puede ser dolorosa, cuando amas a otro expones tu”yo más sensible”, tu niño interior. A menudo en muchas dinámicas de pareja inconscientes, se establecen roles de madre/hijo, padre/hija, esto sucede porque desde un plano inconsciente se proyectan en la pareja las carencias afectivas u otras disfunciones que la persona haya vivido, sobre todo en la infancia temprana o adolescencia.

Todas las personas cuando comienzan una relación de pareja se adentran en ella con toda la ilusión, no viendo ni percibiendo al otro como es en realidad, sino fijando un modelo imaginario que se corresponde con mi ideal, tu cerebro solo registra los estímulos positivos que concuerdan con tu modelo, este fenómeno fue denominado por CG Jung la proyección de nuestro “ÁNIMAS o ÁNIMUS”. El otro hace lo mismo contigo, eso se le llama el fenómeno de la proyección, gracias a las neuronas espejo, lo que sucede en el enamoramiento es que ambos están idealizando al otro y se sienten en una nube o en un globo, por eso comúnmente se dice que el amor es ciego.

La fase de enamoramiento en la pareja son unos cuantos meses, no más de 24,  pasada esa fase, el globo se pincha y aparece cada persona como es realmente, y resulta que ya no coincide con tu ideal prefijado y….¿qué paso?, aquí es donde te tienes que hacer la pregunta, ¿vale la pena esta relación?, ¿soy feliz en esta relación?, ¿merece la pena?. Para que una pareja funcione tiene que haber una voluntad conjunta de mantener la relación atendida, tiene que haber un compromiso real. Muchas personas huyen de las relaciones a la primera de cambio porque tienen miedo de sufrir otra vez, pero quien sufre y sobre manera no es su parte adulta, sino su niño interior. Estas personas necesitan sanar e integrar esta parte de sus vidas, la infancia para poder relacionarse de forma sana y armoniosa.

Después de la fase del enamoramiento la pareja ha de pasar por unas cuantas crisis, son las pruebas que hay que ir pasando, en ellas se van ajustando ambas personas, y es en la superación de esas crisis que los lazos afectivos se van estrechando en la pareja. Es en ese momento que el AMOR aflora.

Las crisis no son más que cambios a mejor, nunca debemos temerlas porque es a través de ellas que vamos a aprender y evolucionar con nuestra pareja.

Muchas personas cuando están en pareja temen la confrontación acallando sus voces en un silencio sórdido, es conveniente establecer vías de comunicación reales, cuando compartimos con otro debemos ser nosotros mismos, si no, eso no es amor. La comunicación con el otro ha de ser sincera, respetuosa y abierta

Por tanto el AMOR emerge después de esa primera curva, después de esa primera crisis.

Cuando nos sentimos atraídos a una determinada persona es porque hay algo en ella que nos resulta familiar, ciertos rasgos unitarios que nos reconectan con lazos afectivos familiares, los grandes flechazos con electricidad se dan entre personas que nos representan a alguien importante de nuestra familia o bien nos trae a alguien que ya no está, nuestro inconsciente es quien elige a nuestras parejas, cada elección es la perfecta en el momento y el espacio, y la vivencia dentro de esa relación me traerá ciertos aprendizajes.

Lo que amamos es lo que necesitamos trabajarnos porque nos resulta familiar.

Cuando las relaciones son difíciles, cuando hay engaño, frialdad, infidelidad, celos…estamos ante una relación tóxica que nos pone delante todos los aspectos emocionales aun no sanados por mi o bien por la memoria del clan.  Las relaciones disfuncionales están repletas de niños/niñas heridos.

Los desordenes amorosos son por tanto una llamada de atención para que esos programas limitantes sean reprogramados con la verdad de lo que somos.

El amor duele cuando llevo un niño interior no sanado dentro de mí, cuando pongo todas las necesidades de ese niño en manos de mi pareja, es como si estuviera buscando a mamá o a papá, en la relación me afloran sentimientos de soledad y abandono cuando el otro no responde a mis necesidades y demandas. Las relaciones difíciles disfrutan de un alto grado de dependencia y coo-dependencia emocionales.

Cuando nos salimos de la primera curva y comenzamos a entablar una relación con otra persona hemos de ser conscientes de las cargas, dolores, miedos, traumas…etc. que llevamos pues estas inexorablemente y para nuestro disgusto se van a manifestar en nuestras relaciones. La buena noticia es que podemos poner orden en nuestro “closet” emocional y vivir y disfrutar de una vida afectiva armoniosa.

Las relaciones sanas y duraderas son posibles, claro que sí, lo único que debemos aprender es que el amor verdadero empieza por uno mismo, solo a partir de amarte y respetarte a ti mismo es que podrás tener una relación plena con alguien.

El amor nace con el compromiso, lealtad, responsabilidad de querer voluntariamente hacer un camino en compañía de un compañero, para que eso prospere necesitamos altas dosis de comunicación consciente, respeto mutuo y confianza plena en el otro.

Sea como sea como ames y te amen, recuerda siempre que AMAR es una aventura maravillosa.

Sura Lillo

Coaching en Psicosomática Clínica. (FPSCH)

Máster en Terapia de Obsidiana (SITO)

 

 

 

 

 

 

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