Los niños con una nueva conciencia. Claudia Gómez

Desde hace poco mas de un año que tengo una conexión muy especial con niños y jóvenes especiales, “niños de ahora” como los llama Meg Blackburn Losey en su libro “Los niños de ahora”. Estos seres que aunque pequeños en su tamaño y en apariencia jóvenes son almas realmente sabias y que nos vienen a enseñar muchísimo. Es sorprendente como de repente pueden surgir unas conversaciones tan profundas que dejan tantas enseñanzas.

En estos día tengo de huésped en mi casa, uno de esos jóvenes llamados cristal, es en apariencia muy delgado, ojos enormes y profundos, come poco (carne poco o nada), puede pasar ratos largos absorto en una sola actividad sin percatarse lo que pasa a su alrededor, es tranquilo y habla poco pero cuando lo hace lo hace con un lenguaje rico, una claridad y sobre todo con una tranquilidad que sorprende para un chico de su edad (tiene 16 años).

El otro día me pregunto si yo sabía una manera en que pudiera controlar sus pensamientos ya que se había dando cuenta a través de la observación que el mismo se estaba haciendo daño con lo que pensaba, que muchas veces lograba ver sus pensamientos cuando pasaban por su mente y podía controlarlos pero que otras veces parecía como si llegaran tantos y tan abruptamente que no podía controlarlos. Me sorprendió el planteamiento que me hizo y le conteste que una manera muy eficaz de lograr esto era MEDITANDO, de la forma y estilo que mejor le gustara y que con esfuerzo y constancia (esto lo recalqué mucho) podría lograr grandes cosas con su mente.

Estuvimos hablando de otros temas varios pero una cosa que me sorprendió fue que me dijo que a veces estaba un poco cansado de ser tan conciente de las cosas y tan sensible de todo lo que pasaba a su alrededor, que a veces le gustaría despertar y ser como cualquier chico de su edad, inconsciente y que se pasa la vida entreteniéndose con cualquier tontería como la tele, la radio o la moda. Dijo sentirse muy diferente a los demás y a veces solo por que no sabia si todo lo que le pasaba, lo que sentía y pensaba tenia algún sentido o alguna importancia. Le explique primeramente que no estaba solo, que había muchos niños y jóvenes por todo el mundo que tenían una conciencia muy desarrollada al igual que él, que estaba unido a estos seres en planos mas sutiles, que quizá en su entorno inmediato existieran algunos jóvenes como él (me dijo que si que había alguno con el que se entendía mejor en estos temas) y que seguramente en su camino encontraría mas y mas gente con quienes pudiera hablar de todos estos temas. Le dije en segundo lugar que lo que tenía el eran DONES, dones que puede utilizar para un beneficio personal y colectivo, que llegara el momento en que ponga todos estos dones al servicio común pero que no se agobiara porque ahora mismo estaba en un proceso de aprendizaje por que aunque es un sabio y un artista en muchos sentidos esta todavía aprendiendo a ser humano! Y para ello tenia que canalizar toda esa energía, su potencial y su tiempo de aprender a estar en su cuerpo, aprender una estructura que le permita estar anclado en la tierra y sobre todo aprender de sus propios DONES, como? experimentando.

Me dijo también que le inquietaba mucho el tema de la auto-critica y de la auto-exigencia, que le frustraban muchas cosas en la vida por que quería que salieran siempre perfectas, que se había dando cuenta de que hablaba muy poco en público por que siempre quería dar la mejor impresión desde el principio y que pasaba tanto tiempo analizando que era lo que quería decir que siempre se le pasaba la oportunidad de decir algo. Le conté mi propia experiencia, que yo desde muy pequeña había sido muy exigente conmigo misma, crecí con mucha carga de responsabilidad y quería siempre hacer todo perfecto, cuando llegué a una edad adulta en donde ya era una gran ejecutiva, profesional y perfeccionista me di cuenta que estaba amargándome por ser tan auto-exigente, que mi nivel de frustración era alto ante cualquier cosa pequeña que no salía como yo quería, tuve que pisar fondo para darme cuenta de esto y un día me dije: “Claudia, te permito fallar, no pasa nada” y fueron como unas palabras mágicas que me quitaron ese peso de ser perfecta, a partir de ese momento (y aun sigo trabajando en ello) aprendo de cada situación, no me derrumbo por un fallo y al contrario he aprendido que hay que tener HUMILDAD en el corazón para aprender de los errores que son grandes Maestros que nos guían también en este mundo.

Hablamos de la felicidad, de lo que significaba y, nos preguntamos que era la felicidad, después de narrarme su sensación de CONEXIÓN consigo mismo cuando estaba en la Alhambra donde ni siquiera pensaba, solo sentía y disfrutaba del momento, coincidimos en que eso era la felicidad, la conexión consigo mismo y con el cosmos.

Fue una charla muy rica que quería compartir no solo por la trascendencia de las palabras, sino porque es el sentir real de un joven cristal de 16 años que con toda su sabiduría y conciencia superior tiene sus problemas de un joven adolescente.

Deseo que mas niños y jóvenes puedan conocer y comprender lo que les pasa y el potencial de sus dones a través de la educación de sus padres, de los maestros que los rodean, de los adultos que tenemos la obligación de guiarlos y rodearlos de un ambiente armónico de comprensión y libertad, ojala haya mas gente que hable de esto, que hayamos mas personas que podamos tener comunicación con estos seres maravillosos y que entiendan que son niños con unos dones especiales y mucho potencial, que lo que les pasa es más normal de lo que creen, que hay muchos más como ellos que están aquí para enseñarnos grandes lecciones, que están aquí para construir el nuevo mundo que todos soñamos y queremos, eso y más son los niños de ahora…un regalo para el planeta! Cuidémoslos y amémoslos profundamente.

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