MASAJE DE UTERO. Surá Lillo

Especialmente indicado para aquellas mujeres que estén en el camino de la concepción de un bebé y encuentren en este intento ciertas dificultades.

Es muy habitual para muchas mujeres tener en útero en retroceso, es decir desplazado. Y aunque los exámenes ginecológicos revelen normalidad en los órganos es bastante normal que este esté desubicado debido a algún golpe o caída.

Los masajes de útero ayudan a reubicar este órgano en su posición original, pues cuando está descolocado es prácticamente imposible concebir, y aunque nuestros estudios ginecológicos rebelen la total normalidad. El Masaje de útero es una forma de comenzar a conectar de forma consciente con este poderoso y sensible órgano femenino.

Nuestro útero es un órgano del que muchas mujeres permanecemos desconectadas, pero como mujeres hemos de saber que este es el órgano donde reside nuestra energía creativa por antonomasia.

A él está ligada  nuestra creatividad y nuestra autoestima. Cuando la mujer tiene inseguridades personales y emocionales que le impiden expresar plenamente su creatividad, esto genera todo tipo de desordenes en el aparato reproductor femenino.

Los dolores en la zona pelviana de la mujer están asociados a rechazo y negación de su feminidad; el masaje en esta zona desbloquea la energía psíquica alojada en esta zona del cuerpo.

En los tratamientos de fertilidad consciente no puede faltar  esta terapia corporal pues gracias a ella nuestra consciencia de esta parte de nuestro cuerpo aumenta.

El pronóstico a este tratamiento es que la mujer toma mayor consciencia de su UTERO; aprende a sentirlo y por tanto a confiar en él. Muchas mujeres desconfían de su capacidad creadora; de su lado fértil y esto es debido a la enorme presión que lleva la mujer a sus espaldas y esta se ve reflejada a nivel inconsciente en nuestro cuerpo.

La mujer ante la ventana de ser madre, ve reflejados muchos de los temores que aun no ha resuelto en su evolución a la MUJER ADULTA; la maternidad implica un cambio radical en el estilo de vida de muchas mujeres, las cuales se ven solas sin el acompañamiento real del hombre, esto causa un estrés que se produce ante la idea de ser madres que al contrastar con el deseo del alma, crea un cortocircuito en la información que llega a nuestro cerebro, creando un estado de confusión para la mujer provocándole cambios hormonales que le impiden la fertilidad.

Tan pronto la mujer clarifica su sentir, liberando y colocando su útero, está de nuevo ante la confianza de ser apta para la maternidad.

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