MATERNIDAD TÓXICA: El drama Intrauterino

El estadio de la maternidad es complejo, sobre todo cuando la mujer asume ese rol dentro de un contexto conflictivo. Cuando la mujer sufre en el embarazo las consecuencias de ese sufrimiento se imprimen en el hijo que lleva en sus entrañas.
¿Y cómo es posible que un acto tan natural como es la maternidad nos devenga con consecuencias tan dramáticas y asoladoras?
Monique Bydlowsky Psiquiatra y analista, nos explica minuciosamente en su libro “Deuda de vida” la dinámica y problemática de la depresión materna durante el embarazo; parto y período posnatal, así como los efectos negativos que estos estados anímicos maternos ejercen sobre el desarrollo del bebé.
El aborto espontaneo o la muerte del bebé durante el nacimiento acarrea una serie de secuelas para la madre y posibles futuros hijos. En estos casos el trabajo psicoterapéutico ha de estar centrado en la clarificación de lo que pertenece al duelo del niño muerto o abortado y en lo relacionado a un pasado que sigue siendo conflictivo: La sombra.
A pesar de los esfuerzos que hacen muchas mujeres para cortar los lazos con las traiciones familiares, un embarazo hace renacer ineludiblemente la imagen de su propia madre, así el acto de la procreación está influido por todos esos conflictos no resueltos con la imagen materna. También se ponen de manifiesto, en muchos casos, un complejo de Edipo mal resuelto con la figura paterna.
La maternidad puede ser un momento de gran vulnerabilidad para un cierto número de mujeres pero también es una buena ocasión de retomar y enfrentarse a acontecimientos, experiencias, recuerdos, afectos…etc., en definitiva todos los elementos de un pasado difícil que durante mucho tiempo se ha cuidado de poner a un lado. Así la maternidad emerge como el escenario incómodo donde la sombra de la madre emerge de manera inexorable.
Durante mucho tiempo hemos pensado que la llegada de un hijo se imprimía en el momento de su llegada o nacimiento, pero la existencia de una conciencia en el feto se produce incluso antes de la concepción. Se estima que éste, está en contacto con sus futuros padres 3 meses antes de ser concebido, por tanto esa conciencia del futuro bebe comienza desde ese instante a archivar una serie de creencias, vivencias que podrán acompañarle toda su vida.
La “fase de transvase existencial” se produce un año antes de que el “ser” llega al mundo, en ese tiempo el feto recoge los proyectos inconscientes de sus padres, así, es condenado a repetir ese programa que le es impreso, a vivir todos los proyectos que se depositan sobre él, las penas y alegrías, los deseos inconscientes y conflictos no resueltos dentro de su clan. Cuando el bebe es deseado percibe la alegría que se siente por su llegada, pero también siente cuando quieren abortarlo, o cuando hay violencia en el núcleo familiar en el que el ser se dispone a nacer.
Todas estas vivencias, positivas o negativas dejan una huella inconsciente lo más recóndito de su psique.
Cuando el ser al fin anida en el útero, tras la anterior fusión mágica y biológica del espermatozoide y el ovulo, el “ser” se fusiona con los dos linajes de los cuales proviene la información genética que determinará, nuestros rasgos físicos, personalidad, estructuras mentales y emocionales. En ese momento se establece un pacto con el clan, una fidelidad inconsciente a nuestros ancestros.
Así se forma el “ser” único que es, heredando tanto los conflictos de su genotipo familiar, así como su fuerza y sus talentos.
La etapa intrauterina macará el desarrollo psíquico del neonato y este periodo es sumamente importante, pues tener una concepción problemática, como una gestación impregnada de estados anímicos bajos, miedos, o tener un embarazo de riesgo puede afectar la salud psíquica del nuevo ser, ya que éste graba en lo más profundo un sentimiento de que la vida es algo peligroso y doloroso, puesto que percibe estos sentimientos directamente de la madre o del ambiente donde éste se desenvuelva.
Un trauma en esta etapa del desarrollo fetal, puede traer dificultades en las relaciones con los otros, puesto que las relaciones más autenticas y primarias, la materna y la paterna se han visto seriamente vulneradas por la presencia de la violencia, la culpa, la tristeza, la rabia y el miedo entre otras. En el niño se instalara una creencia de separación y de desconfianza. Los estados anímicos que predominarán en la futura persona adulta serán estados depresivos o melancólicos, manifestándose ya en edades muy tempranas, donde presentan déficit de atención, autismo, o por el contrario presentan un excesivo nerviosismo o hiperactividad.
Para ilustrar en la práctica este planteamiento expondré un par de casos clínicos que nos pondrán en situación:
La señora EG, una mujer de 58 años que vive alejada de sus dos hijos, una hija de 35 años y un hijo de 29, su historia de vida cuenta con un matrimonio en donde se vivió mucha tensión y violencia, hasta el punto que tuvo que divorciarse a causa de una violación de su marido, escenas de violencia que muchas veces presenciaron sus hijos. Mi cliente decide alejarse de su marido divorciándose y posteriormente se aleja de sus dos hijos emigrando a otro país.
Su hija de 35 años es Doctora en medicina, y padece una severa adicción a las drogas, (cocaína) y continuamente esta trasgrediendo las normas teniendo muchos problemas con la justicia, llegando incluso a ingresar en la cárcel.
Cuando mi cliente me relataba esta historia centramos nuestra atención en la gestación de esa hija, esta es la historia:
Cuando mi cliente quedo embarazada los médicos le diagnosticaron una meningitis asustando a mi cliente con la posibilidad que su bebe naciera mal forme o afectado en algún modo. La tensión que vive la madre en este tiempo del embarazo hace que el feto resienta el miedo y la preocupación de su madre. Tras hacerse varías pruebas los médicos no pudieron darle un diagnostico claro, durante un tiempo barajó la posibilidad de abortar a ese bebe, el feto siente miedo a morir. Milagrosamente y a pesar de los riesgos ella decidió dar a luz a esa nena. La nena llego sana pero lloraba todo el rato, y nunca se le dio el pecho. Mi cliente en aquellos tiempos era una profesional del mercado del arte y por motivos profesionales viajaba mucho, para esa niña es clara una ausencia de vínculo y presencia materna. El vinculo madre padre fracturado por un divorcio con connotaciones violentas. Peleas en el territorio.
Es obvio que para esa bebe fue muy traumático sentir toda esa angustia dentro de su útero, además de la conversión de sucesos traumáticos y dolorosos en la relación con sus padres, esta niña crece con un profundo dolor interno, a pesar de ser un profesional de la medicina brillante, algo en su interior la atormenta, una sensación profunda de vacío existencial que solo mitiga con el consumo de fármacos y cocaína.
Actualmente su hija está dentro de un seguimiento terapéutico clásico y psicosomático.
Cuando estas dificultades se presentan en la edad adulta, depresión, adicciones…etc. hacen entrever los entresijos del ARQUETIPO DEL NIÑO-a HERIDOS, la adicción se plantea como huida, como la forma de mitigar el dolor que se grabo en la etapa intrauterina, generando un problema en su psique profunda, en donde el feto, el bebé y el niño-a son totalmente vulnerables al ambiente, a la estrecha conexión con sus padres.
Caso de una mujer joven de 40 años CL que presenta una dificultad para estrechar vínculos con las personas, un defecto en las relaciones. Es la 4 de 7 hermanos, hija de unos padres que fueron obligados a casarse. Me relata que su madre un día antes de la boda estuvo a punto de fugarse con el amor de su vida, un amor imposible que no pudo fraguarse a consecuencia de diferencias irreconciliables entre ambas familias.
Así un día antes de la boda pactada con su padre, la madre de mi cliente estaba a punto de fugarse para casarse con el amor de su vida, pero su abuela sorprendió a su madre antes de salir por la puerta y le impidió irse obligándola a casarse con su padre. Me cuenta que sus padres discutían desde la noche de bodas. Aquí se expone el cuadro típico de una persona dentro de una familia disfuncional. Un matrimonio forzado, relaciones sexuales forzadas, padre alcohólico….etc.
Partiendo de este desorden amoroso, la relación entre los padres de mi cliente fue una autentica batalla campal. Su madre gestó 7 hijos, de los cuales uno murió abortado a los 4 meses de embarazo, (el primero) y después 5 hijas y un varón mortinato J A, en el parto, un varón que vino de nalgas y se ahogo con el cordón umbilical. De esas 5 niñas, L, la segunda, tuvo varios accidentes golpeando su cabeza, cuando era una niña, a los 16 años un tercer golpe le provoco un derrame cerebral causando su muerte.
Examinado su árbol genealógico, examinado las diferentes implicaciones con sus ancestros, decidimos trabajar con su gestación y embarazo. Lo que vimos fue que su madre era obligada a tener relaciones con su padre en su contra de su voluntad,(Gestación con violencia), durante el embarazo sintió miedo a ser agredida puesto que emergieron imágenes de su padre pegando a su madre cuando el embarazo estaba muy avanzado. Su padre era alcohólico y maltrataba a su madre.
En las sesiones terapéuticas afloran recuerdos de llorar mucho en la cuna y tener mucho frío. Su padre estaba siempre borracho y ausente, su padre anhelaba un varón. Como niña se sentía rechazada e ignorada por su padre, al igual que sus hermanas. Su madre también estaba ausente pues estaba siempre trabajando.
En otra sesión trabajamos los abusos sexuales que había recibido de su padre. Esto le había propiciado dificultades sexuales en su relación con parejas en el pasado.
Mi cliente creció en un ambiente tóxico lleno de violencia y disputas, le explique la implicación que estas circunstancias podían tener en su dificultad para relacionarse, para ella fue evidente que esas primeras grabaciones se manifiestan en su vida de adulta en forma de desconfianza en los “otros” puesto que su impronta neonatal habla de miedo, de estar alerta, de desconfianza. En su infancia recuerda estar ausente, en las nubes, apartada, excluida.
Entendió en el proceso como ese desorden amoroso de su madre había marcado sus relaciones, relacionándose con hombres que frustraban el intento de una relación de pareja plena.
Después de un tratamiento y seguimiento terapéutico clásico y psicosomático, mi cliente ha experimentado una mejoría muy notable en los distintos aspectos de su vida en que estos traumas le afectaban: las relaciones.
Actualmente reporta un mayor interés y disfrute de sus relaciones, amigos, compañeros de trabajo, pareja….paso de sentir que no encajaba en ningún sitio, a estar con una actitud más abierta y confiada en la vida.
La experiencia dentro de la clínica pone de manifiesto que la gestación es un momento privilegiado de “transparencia Psíquica” donde fragmentos de lo inconsciente vienen a la conciencia, por tanto en algunos casos una alianza terapéutica será necesaria más tarde o más temprano.
Así, la trasmisión de vida, ¿no estaría sometida a la acción incontrolada de los futuros padres? Por desgracia sí.

Sura Lillo
Terapeuta de la “Psique” con Obsidiana.
Máster Terapia con Obsidiana (SITO)
Bases Psicosomática Clínica (IEBNE)

 

 

Deja un comentario