MÉDICOS, CHAMANES Y CURANDEROS de ayer y de hoy. Sura Lillo

Artículo publicado en la Revista UNIVERSO HOLÍSTICO  nº 34 mes de enero de 2011

“La salud es principalmente una medida de la capacidad de cada persona de hacer o convertirse en lo que quiere ser.”…René Dubos
El nuevo paradigma de la medicina moderna futura será comprender la relación psicosomática que existe entre la mente y el cuerpo, así al entender las leyes que operan en nuestra mente podemos dar con las claves para comprender que mente y cuerpo son una misma cosa.
Para llegar a ese profundo entendimiento hemos de hacer conocido lo desconocido dentro de nosotros, en nuestra Psique o subconsciente están grabadas las memorias que nos conforman tanto a nivel celular, como de nuestra herencia genética: “los hijos encarnan lo mejor y lo peor de nosotros mismos”.
Las memorias de los traumas intrauterinos, del nacimiento, así como los recuerdos olvidados de nuestra infancia y/o adolescencia, nos han dejado una impronta, donde la relación con nuestros padres, parientes, instituciones religiosas, la escuela, han sido determinantes en la formación de nuestra sombra o Yo Subconsciente. El hemisferio derecho de nuestro cerebro, nuestra parte Yin, alberga todos los contenidos abstractos, memorias ocultas, que de no ser llevadas a la luz de la consciencia, pueden hacer que reiteremos de forma inconsciente patrones de pensamiento o comportamiento que hacen que nuestro cuerpo enferme o incluso pueden llevarnos a la muerte.

Aunque la sombra sea todo lo que negamos, o todo lo que no queremos ser, en ella residen también nuestros potenciales ocultos y talentos.
Carl Jung, famoso psicólogo de principios de siglo, discípulo de S. Freud, abrió una puerta al entendimiento de la mente subconsciente describiendo a la sombra como aquellas partes de nosotros que negamos. La forma en la que se muestra nuestro inconsciente es a través de la proyección en nuestras relaciones externas, los sueños y a través de nuestro cuerpo, siendo la enfermedad la manera más contundente que tiene el inconsciente de comunicarse con nosotros.
Así autores como Debbi Shapiro, con su obra “Cuerpo Mente” o Thorwald Dethlefsen & Rüdiger Dahlke en su libro “La Enfermedad Como Camino” sostienen que el origen de la enfermedad está en nuestra consciencia pues es desde nuestro cerebro donde se emiten las ordenes que hacen que funcione nuestro organismo.
“Aquello que en nuestro cuerpo se manifiesta como síntoma es la expresión visible de un proceso invisible y con su señal pretende interrumpir nuestro proceder habitual, avisarnos de una anomalía y obligarnos a hacer una indagación” Dethlefsen & Rüdiger.
LOS ORIGENES DE LA MEDICINA.
Ya en los orígenes de la medicina, los primeros médicos tenían una concepción sobrenatural de la enfermedad, donde a veces ésta era considerada como castigo divino, y aunque para nosotros en la actualidad pueda resultarnos esta visión un tanto irracional, no lo es tanto si analizamos los mecanismos ocultos a través de los cuales opera nuestro inconsciente.
Los primeros médicos eran curanderos, chamanes que entendían como operaban las leyes del universo y aunque no contaban con los avances tecnológicos con los que hoy contamos, su visión de la curación partía entonces, de una visión holística. En las diferentes culturas ancestrales la sanación tenía lugar a través de uso de las plantas, minerales… etc. además de una conexión con lo divino, así como una visión holística del equilibrio entre cuerpo-mente- espíritu. Este último aspecto dotaba a los chamanes, que heredaban por herencia genética estas cualidades, de un don sobrenatural que los capacitaba para ejercer la curación, ellos tenían las condiciones necesarias para llevar a cabo la sanación, y muy al contrario de lo que sucede hoy día, estos curanderos eran aceptados y respetados por su comunidad.
La enfermedad venía a manifestarse como un mensaje de los Dioses, donde la persona debía tomar consciencia de aquello que le había llevado a enfermar. Estas curaciones podrían considerarse como exorcismos, pues la enfermedad o desequilibrio se consideraba provenía de la influencia de algún tipo de” demonio”.
Aunque esto pueda resultarnos una “tontería” desde la visión de la física cuántica que, gracias a los estudios realizados de los campos sutiles, por el científico cuántico Raúl Torres, donde en su libro “Universo Cuántico” Ed. Indigo, define, como puede comprobarse mediante la bioelectrografía, la interrelación de los campos de energía mantiene sincronizada todas las funciones del cuerpo, cuando esta estructura se desequilibra energéticamente, esa alteración se manifiesta a través de una enfermedad. A través del análisis de millares de bioelectrofotografias se ha podido constatar la existencia de “campos interferentes-entes” que pueden afectar la salud de las personas.
Estos “campos interferentes-entes”, que como formas de vida coexisten con nosotros en forma de parásitos energéticos, afectan nuestros campos energéticos sutiles pudiendo llevarnos a la enfermedad. Si bien este nuevo descubrimiento científico no dista mucho de las primeras prácticas médicas donde se asociaba la enfermedad a demonios o seres de baja frecuencia vibratoria. Según afirma en su libro el Dr. Torres “existen otras formas de vida que su origen y conformación podría responder a lineamientos que desconocemos por completo”.
La medicina moderna basa su conocimiento en la observación de cuerpos muertos y por tanto nunca obtuvo una visión holística del cuerpo humano, solo de partes… o sea anatomía… que viene del griego y significa: separar, cortar.
La medicina actual con su visión mecanicista y partidista, es decir, carente de una visión holística, no alcanza a vislumbrar estos aspectos sutiles, pero no por ello menos importantes, como origen y causa de muchas enfermedades. En base a esto habrá que preguntarse cuando se dejo de ver el cuerpo, y la mente como un todo conectado con la naturaleza y el universo y se pasó a una concepción separatista del cuerpo humano.
LOS MÉDICOS DE AYER
Si repasamos la historia de la medicina, nuestros primeros médicos estaban en muchas ocasiones más cerca de la curación de enfermedades de lo que se está hoy día. Culturas milenarias como en el antiguo Egipto, la enfermedad era la demostración física de una posesión del cuerpo del paciente por agentes sobrenaturales: enemigos que tienen acceso a un poder mágico, un dios enojado, algún difunto descontento, etc. Es por ello que médicos y encantadores trabajaban de forma paralela: primero era el encantador y luego el médico.
El antiguo Egipto era considerado según Heródoto el pueblo de los “sanísimos”, esta rica cultura ya contaba con especialistas médicos, ya que poseían un médico para cada enfermedad, siendo esta la primera referencia a las especialidades médicas de la historia.
En la India, Hacia el siglo IV D.C se escribió el Súshruta Samhitá, que contiene referencias al texto Áiur veda (‘la verdad acerca de la longevidad’), que se considera el texto más antiguo sobre medicina en la India. Éste ve la salud como la armonía entre cuerpo, mente y espíritu.
La medicina tradicional china surgió como una forma fundamentalmente taoísta de entender la medicina y el cuerpo humano. El TAO es el origen del Universo, que se sostiene en un equilibrio inestable fruto de dos fuerzas primordiales: el yin (la tierra, el frío, lo femenino) y el yang (el cielo, el calor, lo masculino), capaces de modificar a los cinco elementos de que está hecho el universo: agua, tierra, fuego, madera y metal. Esta concepción cosmológica determina un modelo de enfermedad basado en la ruptura del equilibrio, y del tratamiento de la misma en una recuperación de ese equilibrio fundamental.
Hoy día sigue siendo incuestionable los beneficios de este sistema de curación milenario.
En Mesoamérica en el ámbito de la medicina tenían dos escuelas: una de tradición chamánica; entendiendo por chamán a un sacerdote curandero que se ocupaba de ciertas enfermedades, la más frecuente de ellas era la pérdida del alma. El chamán recurría para la recuperación de sus pacientes al uso de plantas con efectos psicotrópicos y a las manipulaciones mágicas (encantamientos y ofrendas).
La otra medicina consistía de un saber pragmático. En Mesoamérica había curanderos que sabían tratar las fracturas, curar y vendar heridas; e incluso se practicaban ciertas intervenciones obstétricas. Además, también curaban con plantas y minerales como por ejemplo la obsidiana, el jade…etc.
EL USO MEDICINAL DE LA OBSIDIANA EN MESOAMERICA
Para los habitantes del México prehispánico, la obsidiana tuvo notables aplicaciones medicinales. Su utilización medicinal se debió, en gran medida, a la carga de sus atributos rituales y a sus propiedades físicas particulares, tal y como sucedió con la piedra verde ochalchihuitl, llamada comúnmente jade.
Así como aludimos en la parte superior de este artículo, la obsidiana era una herramienta que además de utilizarse como medicina en tiempos de la cultura Olmeca, también se realizaban armas y servía como moneda de cambio, fue a la llegada de los Españoles a México, con Hernán Cortés en 1521, que su uso fue vetado y prohibido ya que era considerada una piedra del “diablo”, entre las gentes comunes era muy temida, pues estaba asociada al Jaguar, el temor a esta piedra sagrada no estaba sustentado en lo que representaba sino por lo que mostraba “la sombra”. Este temor perdura hasta nuestros días.

 

TERAPIA HOLÍSTICA CON GEOMETRÍAS DE OBSIDIANA.
Desde hace 15 años este uso medicinal de la Obsidiana ha sido rescatado y traído hasta nuestros días por la investigadora mexicana Ana Silvia Serrano, gracias a su profunda y exhaustiva investigación ha desarrollado un sistema de sanación basado en el uso de esta piedra milenaria, la piedra de fuego.
La Terapia con Geometrías de Obsidiana nos brinda un camino de aprendizaje y sanación donde no solo podemos recuperar en el equilibrio en nuestro cuerpo físico, en caso de padecer alguna enfermedad o desequilibrio, sino que también podemos recuperar nuestra salud, emocional y mental.
La obsidiana debido a sus múltiples cualidades como: su alto contenido ferro magnético, su capacidad de absorción, su frecuencia bipolar y corte concoide, al contacto con el cuerpo humano, que tiene propiedades paramagnéticas ayuda a que el sistema inmune se refuerce, se incremente la conductividad a través de los tejidos, como por ejemplo, el sistema nervioso y gracias a la susceptibilidad y al magnetismo de la hemoglobina de la sangre, ayuda a incrementar la bioenergía interna. Sus cualidades la convierten en una piedra psíquica. El origen de la enfermedad o desequilibrio tiene su origen en nuestra mente, ella nos facilita conectarnos con nuestros mecanismos de pensamiento y comportamiento inconscientes. Muchos de nuestros comportamientos obedecen a un sistema de creencias impuesto, como lo es el sistema de creencias patriarcal, ceñirnos a sus condicionamientos nos crea un desequilibrio, pues tanto hombres y mujeres vivimos reprimiendo nuestra naturaleza íntima.
Como hombres y mujeres en la tierra cargamos muchas memorias arquetípicas que tienen su origen es este sistema de creencias patriarcal, basado en el “miedo al amor” y que operan en el inconsciente colectivo.
Las geometrías de Obsidiana, gracias a su diseño y profundo simbolismo, se presentan como llaves que nos ayudan a detectar conductas o patrones de pensamiento limitantes, ya que es una piedra psíquica, así constela todo el contenido de nuestro inconsciente en el exterior, a través de nuestras relaciones, nuestros sueños, de nuestros desequilibrios o enfermedades. Sanar nuestro pasado implica revivirlo, pero ya no desde el victimismo, sino desde la VOLUNTAD de cambio y evolución. La obsidiana nos brinda la fuerza de la conexión con la Madre Tierra a la vez que nos abre a percibir nuestra voz interior, nuestro yo superior.
En el tratamiento terapéutico con estas herramientas, nuestro cuerpo es el receptáculo a través del cual se va a dar la alquimia, las geometrías de Obsidiana nos van ayudar a que en nuestro cuerpo físico, emocional y mental se produzca una purificación energética.
Este sistema de curación holístico con pone a nuestro alcance un camino seguro para transitar por los vericuetos de nuestro inconsciente, pero para adentrarnos de forma correcta y segura por nuestra psique debemos hacerlo de la mano de un Terapeuta debidamente cualificado, ya que toda ciencia necesita de un estudio, conocimiento de los campos sutiles y experimentación previa. El uso en desconocimiento de las geometrías de obsidiana no se ha de tomar a la ligera, pues puede llevarnos a la confusión más que ayudarnos a obtener los resultados deseados.
Curar no es tapar un síntoma, curar es hacer conocido lo desconocido, es poner luz en nuestra sombra, entendiendo esta última como aquello que niego y por tanto reprimo. Las geometrías de obsidiana emergen como portadoras de un mensaje ancestral, ayudándonos abrir las puertas de nuestro inconsciente, de esa forma el matrimonio cuerpo-mente deja de ser una leyenda para convertirse en una realidad de curación del pasado, presente y del futuro.

Surá Lillo
Terapeuta Holística & Geometrías de Obsidiana
www.mujerdespierta.es

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