Mujer: Medicina del nuevo tiempo. Surá Lillo

La medicina del nuevo tiempo está en el arquetipo de la mujer, es ella la que ha sido cualificada por la madre naturaleza para ser la medicina viviente. Recordar esto nos brinda la posibilidad de manifestar nuestro poder de acuerdo con nuestra propia naturaleza y las leyes del creador.

La mujer es la portadora de la esencia de la creación, su centro creador esta en el útero y este debe ser restaurado. Como mujeres ejercemos diferentes roles a lo largo de nuestra vida y si estos roles son vividos de acuerdo con las leyes del creador podemos manifestar todos nuestros potenciales. Si estos potenciales no son desarrollados, vivimos bajo las leyes sociales que nos alejan de nuestra verdadera esencia.

A lo largo de nuestra vida pasamos por diferentes fases: La hija, la mujer, la madre, la recogedora y la ritualista, la maestra y la sabia. El denominador común que hila todas estas fases es nuestra menstruación, la sangre menstrual marca cada una de estas fases, así cuando somos niñas tenemos nuestra primera iniciación a la llegada de nuestra primera regla. En las culturas de las tribus nativas, en este tiempo a las niñas se les preparaba un ritual donde la niña es iniciada a ser mujer.

El poder de nuestra sangre menstrual nos conecta con la esencia mas intima que yace dentro de nosotras, somos las portadoras de todo nuestro linaje genético, es  través de esa comprensión que podemos recuperar el poder que nos fue arrebatado por la infame inquisición.

Denegar nuestro poder co-creador es cortar el contacto con la madre tierra. Ese poder real debe ser regenerado al manifestar nuestra propia naturaleza.

Solo desde ahí podemos restaurar  a la alquimista en la cocina, creando el alimento que nos devuelva el entendimiento y la memoria de nuestro papel y misión en la tierra.

La cocina solía ser un templo de sanación, ¿quién no recuerda a nuestras abuelas sabias que nos daban remedios caseros para curar fiebre, constipados?, ¿dónde está esa sabiduría ancestral?. Es necesario que recuperemos la unión en el núcleo familiar,  entre madres e hijas, para que esta información siga transmitiéndose de generación a generación.

Este despertar no debe excluir al hombre, no ha de ser desde la violencia o separación,  sino desde la comunión con nuestra propia naturaleza femenina. Cuando reconocemos nuestra naturaleza femenina podemos  ayudar  al hombre a integrar su lado femenino. Restaurar esto nos permite  entender la importancia de desempeñar nuestros roles como mujeres, madres, y sanadoras que están dentro de cada una de nosotras.

Abrir nuestra consciencia a las fases lunares puede ayudarnos a integrar el aspecto cíclico de la vida. La luna es el reflejo de nuestros propios ciclos representados el exterior, es la manifestación de nuestro inconsciente.  Volver a conectarnos con la luna es entender los 4 arquetipos que estan en nosotras: La sacerdotisa, La sabia, La madre y la chamana son las 4 energías que conviven en la mujer de forma periódica. Entenderlas  es ajustar nuestros ritmos al ritmo natural del creador. Nos abre una ventana a un entendimiento más profundo de nosotras mismas.

La mujer es la encargada de enraizar al hombre en la tierra, el hombre es el portador de la energía divina, ambos son cielo y tierra representado estos los dos arquetipos masculino/femenino. Solo cuando las mujeres despertemos  tendremos la posibilidad de integrar la energía masculina que yace en nuestro opuesto, la energía del hombre. Permitiremos a este ultimo la integración y comprensión de su naturaleza femenina unificando ambas partes. El alfa y el omega, el yin y el yang, lo activo y lo receptivo son las dos caras de una misma moneda. Unificar para comprender que el creador es uno solo dentro de cada uno de nosotros.Es tiempo de despertar lo femenino en nosotros, la suavidad, la vulnerabilidad, la receptividad son cualidades femeninas, mas no son aspectos que pertenezcan únicamente a las  femeninas. Si la mujer no es capaz de encarnar estas cualidades, difícilmente podrán hacerlo los hombres.

Mujer es hora de celebrar  tu naturaleza femenina.

 

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