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He contado muchas cosas y experiencias sobre otros niños índigo, pero en esta ocasión hablare de cómo ha sido mi vida viviendo como una de ellos. El tema niños Índigo me llegó a través de un libro maravilloso sobre este tema, al principio me interesó mucho lo que leía pero no me di por aludida ya que el libro trataba de niños y en ese momento tendría 25 o 26 años. Llegué a la conclusión de que algo había en esa energía azul que me fascinaba y quería saber más y más y fue así que encontré un artículo sobre adultos Índigo! Esto me hizo preguntarme si acaso yo podía ser un adulto Índigo y después de responder a la enorme lista de preguntas del test para saber si eres un adulto Índigo llegué a la conclusión de que si.
Vivir como niña Índigo no fue fácil, ya a muy temprana edad me cuestionaba cosas como las creencias religiosas! Y esto para mi corta edad y en la sociedad en la que crecí (en México que es tan creyente y católico) se me veía más que una niña con conciencia, como una niña malcriada e insolente. Como me atrevía a preguntar que si Dios era tan bueno, por que nos tenia que castigar por hacer cosas malas?, Por que tenía que ir a la iglesia a ver a Dios cuando el estaba en todas partes y yo podía hablar con él cuando quisiera y en donde quisiera? Y ni que decir de la rebeldía que mostraba ante los castigos injustos, las mentiras, los problemas del mundo, la impunidad, el poder mal ejercido, siempre tuve algún tipo de enfrentamiento con la autoridad (mal ejercida) como maestros, directores, y políticos corruptos (Si! también estuve en la política estudiantil!)
Mi niñez transcurrió como la de cualquier niña de mi edad entre juegos y la escuela pero con la peculiaridad de haber crecido en un ambiente de violencia donde las mentiras y los insultos se ejercían a diario. Para mi esto fue devastador e intolerante, me sumí en mi propio mundo construyéndome todas las barreras necesarias para protegerme de ese ambiente hostil que me rodeaba. Esto me trajo a la larga una amargura y una rabia acumulada que tardé muchos años en aceptar y sanar y todavía estoy en ello. Desde muy pequeña me hice responsable de mis cosas, de mis tareas diarias y de mi propia formación, a los 10 años yo “personalmente” me encargaba de mis asuntos escolares, de hablar con los maestros de cualquier problema, me parecía vergonzoso que mi mamá tuviera que ir a la escuela a hablar por mi cuando yo tenía boca para hablar y mis propias ideas. Mi mundo se convirtió en mis propios sueños y en esas ansias por aprender, por saber, me gustaba mucho la escuela y me sigue gustando y siempre digo que me moriré aprendiendo.
La adolescencia la adolecí literalmente, entre todos los cambios hormonales, cambios psicológicos y yo viviendo en un mundo que cada vez entendía menos, con una familia que me costó aprender a aceptar y amar tal y como son y que han sido grandes maestros en este camino de aprendizaje. En ese tiempo pasamos pruebas muy duras como familia que nos hizo abrirnos, unirnos y reflexionar sobre los cambios que queríamos hacer cada uno individualmente y como unidad. Ahora se que un niño Índigo viene a enseñar a los que lo rodean a ser mas felices, que viene a sanar su entorno familiar, pero cuando ese niño no lo sabe y la hostilidad que lo rodea puede mas que él entonces es cuando podemos estar criando niños diagnosticados de hiperactivos, con déficit de atención u otros trastornos y esos niños en la adolescencia o edad adulta pueden llegar a consumir drogas o alcohol o llegar a ejercer la violencia.
Una de las cosas que creo que mas me ha costado aprender es a canalizar toda la energía e información que desde niña me llega, ser canal es una tarea que he asumido con mucho amor y conciencia mas sin embargo es una tarea ardua cuando hay días en que la información te bombardea, cuando estas parado en cualquier sitio y sientes y escuchas todas las emociones y pensamientos de las personas presentes, he llegado a pensar que me estaba volviendo loca, sobre todo en los años en los que a través de la práctica del Reiki y el yoga comencé a limpiar mis canales mentales y emocionales, en esos días aún no tenía mucha información sobre estos dones de la clarividencia, la clariaudiencia y la telepatía. Al principio incluso me daba pena hablar de los mensajes que recibía para la gente en sesiones de sanación y como mi maestra de Reiki que es mas bruja que nadie lo notaba y me incitaba a contarle a la gente esa información y poco a poco me fui dando cuenta de lo valioso que era que le dijera a las personas cosas que su ser de luz ya sabía pero que ellos concientemente se habían olvidado o no lograban ver claramente, yo solo hacia de canal e interprete de la información que recibía de ellos, que alivio comprobar que no estaba loca! Solo estaba canalizando.
Por que te cuento todo esto? Por que probablemente tu seas un adulto Índigo y aún no lo sepas, por que quizá conozcas muchos niños Índigo (tus propios hijos) y aún no lo sepas, por que quizá estés rodeado de adolescentes y adultos que sufren enfermedades raras, desordenes psicológicos raros, que tengan dones que todavía por ignorancia no se comprenden, que quizá sean solo niños con una conciencia elevada y distintos y que se sientan solos y confundidos.
Los niños (y adultos) Índigo somos un regalo para el mundo, somos los rompedores de creencias viejas y por lo tanto nos ha tocado venir a este mundo a cuestionar, a enfrentarnos a esos viejos sistemas, a la injusticia, a ser juzgados y criticados por lo que somos o por lo que decimos pero si todo esto logra cambiar tan solo una conciencia entonces todo lo vivido hasta ahora habrá valido la pena!
Ahora se que soy una adulta Índigo-Cristal, ya hablaré mas sobre estos temas en otros artículos.
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Comentarios
Desde hace un tiempo la familia se va reencontrando, nacimos con un propósito y ha llegado el tiempo de que nuestra luz azul se una para manifestar en la tierra la paz que conocermos de nuestros lugares de Origen.
Los niños de ahora, y no tan niños, estamos anclando nuevas energías en la tierra, ayudando a esta última, a Gaia a elevar su nivel de vibración. Es tiempo de celebrarlo por que no estamos solos!!!!
Gracias Claudia por recordarme quien soy.
bendiciones!!!
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