El OSTRACISMO Y LA INCOMUNICACIÓN EN LA PAREJA

“Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice.”–Peter Drucker.

La comunicación es una herramienta básica de convivencia con los otros, saber comunicarnos es esencial para la vida en armonía. La comunicación es la habilidad de transmitir un mensaje, y para que ésta tenga lugar, es necesaria la presencia de 3 elementos, el emisor, el mensaje y el receptor.

Para comunicarnos correctamente lo más importante es poder transmitir un mensaje claro a nuestro receptor, el problema surge cuando mi mensaje no es claro y puede causar malos entendidos a nuestro interlocutor.

Las palabras son energía, cuando las articulamos, emitimos sonidos que van impregnados de una vibración especifica. Nuestra respuesta emocional varía según las palabras o mensajes que recibimos.

El lenguaje está instalado en una parte de nuestro cerebro “el área de Wernicke” y esté determina nuestras habilidades de comunicación. Todo aquello que pensamos o pronunciamos genera unas reacciones en nuestro organismo, las emociones serían las encargadas de transmitirnos lo que nos hace sentir el lenguaje tanto expresado, el no expresado,  como el que percibido del entorno.

Las  palabras cargadas de emociones pueden dificultarnos una correcta comunicación con el otro. Muchas veces son nuestras emociones las que ponen las palabras a lo que decimos pudiendo causar y causarnos mucho sufrimiento.

¿Cuántas veces te has arrepentido de lo que has dicho o de la forma que lo has dicho?, en esos casos es cuando las emociones toman la posesión del lenguaje y salen disparadas a forma de dardos.

Este tipo de situaciones difíciles pueden emerger dentro de la dinámica de pareja. Una pareja son dos polaridades, siempre y cuando cada uno cumpla el canon establecido de mujer femenina, hombre masculino. La biología ha dotado a nuestro cerebro una forma distinta de reaccionar y de entender la vida. La mujer está diseñada para tener un instinto y emocionalidad desarrolladas, no en vano sus ciclos menstruales se encargan de subirla en una noria emocional asociada a la liberación de hormonas femeninas.

El hombre sin embargo está más dotado para la acción, para proyectar su imagen externa, para lo práctico, lo conciso, lo inmediato. Su cerebro no entiende de emociones, es más, se siente molesto cuando las siente y siente la necesidad de encerrarse en su cueva, “la cueva del guerrero”. Para el género masculino sentir emociones como la tristeza, la compasión, la empatía…son asuntos realmente escabrosos.

Ya decía un afamado Psiquiatra norte americano: “Un hombre para estar bien, necesita una buena mujer a su lado, una mujer un buen puñado de amigas”

La primera lección que debemos aprender es en qué forma funciona el cerebro masculino y el femenino. Ante el estrés, los hombres y las mujeres tienen comportamientos totalmente diferentes.

Por ejemplo en la relación de pareja, para las mujeres los detalles y los gestos de cariño son muy importantes, para los hombres lo más importante es que los dejen tranquilos.

Las mujeres parecemos complicadas porque estamos inmersas en nuestros vientres, en nuestras emociones, esto desorienta a los hombres, quieren sernos útiles y son torpes a la hora de percibir lo que necesitamos, queridos hombres, lo que una mujer necesita es que la quieras y se lo demuestres con cariño; queridas mujeres expresa a tu pareja exactamente y de forma concisa lo que necesites de él, apreciándolo y dándole su espacio.

Parece que la madre naturaleza sabe muy bien lo que hace, ya que como por arte de magia hace que esos dos mundos tan opuestos se atraigan y puedan generar nueva vida, pero todo ello no se hace bajo un manto de pétalos de rosas, sino con toda la flor completa, con sus espinas. Las relaciones potencian la evolución del individuo pues le obliga a adaptarse, a aprender a evolucionar como persona.

Multitud de culturas orientales nos hablan de los beneficios de la comunión espiritual y física de la pareja, hay lecciones en nuestra evolución que aprendemos junto a una pareja.

Que la base de una buena relación es la comunicación no es algo nuevo, sin embargo es la asignatura pendiente dentro de muchas dinámicas de la pareja, la buena comunicación exige ser vulnerables, abiertos, sinceros, honestos con la otra persona.

Cuando tememos expresar nuestras emociones, no podemos ser nosotros mismos, auténticos ni vulnerables, la comunicación verdadera exige una comunicación autentica conmigo mismo.

Cuando huyo de lo que siento, refugiándome en cosas externas, relaciones, trabajo, responsabilidades…no me doy el tiempo para sentirme desde dentro, para escucharme de verdad, de esa forma me resultará más difícil comunicarme con el otro, porque carezco de comunicación interna conmigo mismo.

Cuando comenzamos una relación con alguien es importante poder comunicarnos correctamente, acerca de quiénes somos y de lo que queremos y estamos dispuestos a vivir en esa relación. Muchos problemas de comunicación se producen ya desde los inicios. Las relaciones son oportunidades de crecimiento y conocimiento de uno mismo. El otro es un reflejo de mi mismo y ha venido a mi vida para enseñarme algo.

Una relación de pareja saludable es un vínculo en el que la comunicación es el pilar, sin una buena comunicación la relación está abocada al fracaso.

Ahora que vivimos en una sociedad digitalizada, mucha de la comunicación que utilizamos con la pareja es la mensajería instantánea, en estos casos el efecto de las palabras que escribo en el teclado quedan grabadas para siempre y no sé cómo está la persona que lo recibe, la comunicación sin la presencia física será la causa de mayores déficits en las relaciones interpersonales incluidas las relaciones de pareja.

El contacto físico, el visual, nos provee de un montón de información que cuando no tengo a la persona delante no puedo percibir. No permitas que la comunicación se reduzca a un teclado, la comunicación de verdad se da en el “face to face”.

Si tienes dificultades de comunicación con tu pareja lo primero que tienes que valorar que es lo que tú sientes, lo que sientes por esa persona, las cosas buenas que te aporta, porque disfrutas de su compañía, mantener tu relación sana será cuando le hagas saber  y utilices una correcta comunicación con esa persona y que con tus palabras y acciones comuniques y expreses lo mucho que te importa y valoras.

Las relaciones son un intercambio solo tú decides lo que quieres dar y por consiguiente recibir.

 

Sura Lillo

Coach en Psicosomática Clínica y Humanista.

Máster en Terapia de Obsidiana

www.mujerdespierta.com

 

 

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