Parto: Nacimiento “Alternativo”. Raquel Schallman

Raquel Schallman

Cuando intento definir mi tarea termino diciendo que soy “una partera que acompaña partos `alternativos´: en la casa, en el agua, como quieras…”

Pero en cuanto empiezo a mirar en la historia, me doy cuenta de que soy “de verdad, solamente” una partera.
Esto quiere decir que tengo conciencia de que mi oficio es un oficio de servicio, en donde lo fundamental es tener en cuenta las necesidades de esta embarazada que va a tener a su bebé. Que debo respetar cómo quiere ella parir, de qué manera. Que debo cuidar que todo transcurra dentro de la salud y que intervendré si algo del proceso conlleva peligro para alguno de los dos. A veces, el “peligro” es una fantasía que nos presiona para ver fantasmas en donde no los hay. Si el proceso no está encuadrado dentro de lo que me enseñaron, puedo temer que haya riesgos, cuando en realidad, es el tiempo y el modo de esta mujer.

Lo único difícil es discriminar una cosa de la otra. Entonces, cuando el deseo es parir en casa, soy alguien que se sale del sistema para aceptar que eso está bien. Y me convierto en “alternativa”. Y cuando la necesidad pasa por el agua, por el acuclillarse, por la expresión, por lo que sea, soy la “alternativa” a un sistema totalmente automatizado. Lo sorprendente es que creo que lo verdaderamente natural es lo que la sociedad considera “raro y diferente”. Creo que lo único que estoy haciendo, y que el único camino posible para la matronería, es recuperar el saber ancestral, simple, elemental, afectivo, profundo, de las comadronas-matronas-parteras o como se les llame en cada lugar del mundo.

 

Es bueno saber de avances científicos, pero es fundamental para nuestro oficio conocer, percibir el alma femenina. El desafío es conectarnos con nuestro mundo afectivo, no olvidarse del racional y ser capaz de ser soporte de las necesidades “de la otra”, resignando las propias.
Es cierto, hace falta coraje (así lo dicen los libros que historian a las comadronas).
Pero la gratificación es única y maravillosa.

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