RELACIONES LOW-COST.

La  relación de pareja es un vínculo sentimental de tipo romántico que une a dos personas.

A lo largo de la historia los fundamentos que sustentaban las relaciones de pareja han ido cambiando, durante mucho tiempo las mujeres no tenían derecho a elegir libremente a su pareja, ésta era elegida por los padres la mayoría de las ocasiones y no fue hasta los años 60´s con la revolución del 68 que se proclamó el amor libre. Fue en este tiempo donde las mujeres pudieron libremente elegir por “amor” a sus parejas y donde la mujer se liberó sexualmente.

En este tiempo de liberación también emergió la planificación familiar con el  surgimiento de métodos anticonceptivos como la famosa “píldora”. Esta explosión de libertad amorosa y sexual pasó tan solo apenas 50 años hasta nuestros días.

Hoy las mujeres más jóvenes somos la bisagra de ese cambio en la forma de relacionarnos en pareja, cuando pienso en la generación de mi madre, por ejemplo, me doy cuenta de este cambio en el comportamiento y la dinámica de las parejas, hemos dado un salto “cuántico”.

La revolución industrial que llevo a las mujeres a incorporarse al mercado laboral marcó un nuevo precedente en la liberación de las mujeres, éstas, al no depender económicamente del hombre pudieron tomar una nueva posición frente a la relación con los hombres y sus dinámicas de pareja.

Cuando la mujer toma posición en el mercado de trabajo, siendo ésta autosuficiente, deja al hombre en “jaque” perdiendo éste su posición de poder y dominación de la mujer.

Las relaciones personales están en crisis, este cambio tan brutal en tan poco tiempo, ha dejado a hombres y mujeres en un “vacío legal” en lo que los modos de relacionarnos se refieren.

Las mujeres fuertes, autónomas, autosuficientes asustan a los hombres, quizás porque el patrón de control y dominación a la mujer sigue clavado en el inconsciente colectivo. Parece que esta revolución de la mujer ha llevado a muchos hombres a no saber comportarse dentro de la relación con una mujer y en lo profundo se sienten amenazados ante  la fuerza y soberanía de la mujer. Este cambio de compartimiento Psico-afectivo implica que el hombre también necesita protagonizar su propia revolución, ésta devendrá cuando el hombre entienda, vea y perciba a la mujer como su “igual”, como un individuo libre capaz de lograr las mismas cosas que él.

No nos confundamos, el hombre y la mujer son distintos, pero ambos se complementan, ambos roles son necesarios para que el baile de la vida siga su curso.

Durante pocas décadas de liberación sexual de la mujer donde hemos experimentado grandes cambios, lo cierto es que aún queda mucho trabajo por hacer, pues aunque seamos muy “modernos” nuestro inconsciente colectivo está plagado de programaciones que siguen definiendo a la mujer como un ser humano de “segunda clase”, es como si de cara al exterior gozáramos de esta “seudo” libertad y en la trastienda emergieran las antiguas creencias  y programas de dominación de la mujer. La violencia de género, las desigualdades salariales son un ejemplo de ello.

Hoy en día, en 2016, estamos inmersos en otra revolución, la “Revolución tecnológica”.  Hoy contamos con una herramienta maravillosa para poder conectarnos a tiempo real con cualquier persona en el mundo entero, pero ¿es esta nueva revolución positiva para nuestra forma de relacionarnos?, la respuesta puede ser sí y no.

Ya no se escriben cartas de amor, ya no hay llamadas de teléfono, tertulias frente a una taza de te o buen vino, ahora solo existe el “texting”, un lanza dardos que hace las delicias de los cobardes e inseguros, ya no nos miramos a los ojos, ya no existen las relaciones pausadas de tiempo y contacto. La tecnología ha hecho que el mercado de las relaciones sea un producto de mercadillo. Ahora hay infinidad de páginas web donde puedes ver un muestrario de carne barata con la que puedes echar un buen polvo, incluso sin moverte de casa.

Pasar de la represión sexual a la libertad sexual absoluta ha hecho mucho daño a la mujer, pues abanderarnos  por dicha libertad nos sigue posicionando en un lugar de desventaja.

La verdadera libertad sexual no radica en acostarnos con quién nos dé la gana, las relaciones sexuales casuales o Low-Cost nos sumen en un vacío tremendo, en mi práctica diaria atendiendo a numerosas mujeres  puedo sentir el profundo vacío que estos encuentros sexuales causan a la mujer. Eso sin contar el abanico de enfermedades físicas y psíquicas causadas por las relaciones esporádicas.

Nuestras vaginas son lugares sagrados, canales que están cargados de múltiples memorias de nuestras ancestras, cuando como mujeres, no hemos respetado nuestra sexualidad, o cuando el hombre nos ha penetrado sin amor esto produce un dolor emocional tremendo en las mujeres. Para el hombre no existe necesariamente una conexión emocional con la mujer cuando tiene sexo con ella, nosotras sin embargo ponemos toda nuestra emocionalidad en dicho acto, dejándonos  a la deriva en un terreno tremendamente vulnerable.

Son tiempos modernos los que estamos viviendo, pero nuestra biología y psiquismo van mucho más despacio.

¿Cómo comportarnos entonces en las relaciones de pareja?. La cuestión no es aprender a relacionarnos con el otro, la cuestión radica en aprender a relacionarnos con nosotros mismos para poder construir relaciones de calidad.

La libertad que goza la mujer en la actualidad ha de virar hacia dentro, hacia conquistarse a sí misma como individuo, construyendo pilares sólidos, desarrollando el amor y respeto hacia sí misma. Esto la llevaría a un empoderamiento real, y este empoderamiento ha de revestirse de respeto hacia sí misma por encima de todas las cosas. El valor de la mujer emerge cuando es capaz de valorarse a sí misma, por sí misma y no dependiendo si complace, gusta o no a un hombre.

En la actualidad vivimos en un tiempo donde todo va demasiado rápido, las relaciones son como cerillas que se encienden y se funden en un corto periodo de tiempo, ¿pero quién tiene la llave para acceder a esa rapidez en las relaciones?, sin duda la mujer, es ésta la que marca el ritmo. Mujer, si te vas demasiado pronto a la cama con un hombre ¿cómo puedes conocer a la persona con la que intercambias la energía más sagrada, la más intima?.

A menudo escucho a las mujeres quejarse del comportamiento de los hombres, ¿ pero no somos nosotras las que parimos?, la educación más intima es papel de la mujer, si tu madre no se ha respetado nunca ¿cómo va inculcarte la noción de respeto?.

Las relaciones de pareja son espacios de crecimiento mutuo de los integrantes de la pareja, es la mujer la que porta la emocionalidad y en muchos casos la sabiduría. Mientras queramos parecernos al hombre y actuar como él la mujer se pierde a sí misma. Por muy modernos que seamos hay aspectos de la psicología femenina y masculina que nunca cambian y está bien que sea así, son leyes biológicas.

El principio básico de la pareja es la procreación de la especie, gracias a que esto es así es que la humanidad sigue su curso.

Hoy en día es fácil dejarse llevar por las relaciones Low-cost, relaciones “aquí te pillo aquí te mato”, mujer, ¿realmente disfrutas siendo un desahogo sexual para el hombre? Sinceramente yo creo que no.

Ahora todo va muy rápido, todo es “ya”, sin ningún esfuerzo, sin ningún coste, sin ningún compromiso, todo vale. Quizás esto pueda ser el paraíso de los varones, pero créeme ellos también se aburren de las mujeres fáciles,  todo esto ha llevado a que estemos viviendo una tremenda crisis relacional. Los roles están indefinidos y parecemos aún más perdidos que nuestros propios padres. La verdadera evolución no está en el libertinaje y en el todo vale, la verdadera evolución es la de la mujer empoderada que decide libremente, cuándo, cómo y con quién comparte su vagina, su intimidad, su vulnerabilidad.

No dejes que tus relaciones sean LOW-COST. Hazte valer.

Sura Lillo

Coaching en Psicosomática Clínica

Máster en Terapia con Obsidiana.

www.mujerdespierta.com

Deja un comentario