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Osiris el Huevo de Obsidiana y la Sanación de las Memorias PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ana Silvia Serrano   
Martes, 02 de Febrero de 2010 18:35

Mircea Eliade, en su libro Mito y Realidad, comenta que “Rememorar, es sanar”.

Y por mucho que uno lea esta frase, no se acaba de comprender hasta que no se vive.
Desde mi óptica, este precepto se puede entender cuando el individuo se ha metido a recordar cosas de su pasado, que la generalidad de las veces, resulta dolorosa. Este fenómeno resulta conocido, ya que si vamos a los orígenes del patriarcado (que surge alrededor del 3,200 a.c.) vemos que desde el inicio, las características de su presencia son definidas por el dolor, el castigo, sometimiento, el poder, la distorsión del sexo, cuando antes de ello, en la sociedad “matrilineal” (donde gobernaba la madre, o la diosa y sacerdotisa) no se sustentaba el poder desde ese lugar, sino desde los acuerdos y donde todos eran incluidos para la conformación y funcionamiento de ésta.

Es de esta manera que se van grabando las memorias en la humanidad, que Carl Gustav Jung, el renombrado psicólogo del siglo pasado, dio por desarrollar en su tema de los arquetipos. Desde este lugar que se puede ver con claridad cómo tales memorias que se graban individualmente, pero también socialmente, repercuten en el ámbito energético, conformando así lo que sería “el inconciente colectivo”, generando todo un complejo que permite unificar el pensamiento de muchos, en una sola dirección.
Como sabemos, hoy día esta unificación está siendo dirigida por la familia, la sociedad, la educación, la religión, los gobiernos y la medicina (yo le llamo “los pilares patriarcales”). De esta manera, se instituye una forma de pensamiento, que permite que la religión pueda instituir la medida de “bueno” o “malo” en todo este bloque que se genera a partir de tantos siglos atrás.
Es aquí cuando las palabras de Eliade, cobran un sentido mayor. Si venimos siendo grabados todos, desde esa forma de pensamiento (ajena a la esencia humana) y desde hace tantos siglos, y nuestra ceguera no nos da para poder tomar conciencia de la “píldora” que ingerimos cada día que influye en nuestras acciones (hay que preguntarse ¿a qué voy a la iglesia?, ¿qué escucho diariamente en la radio? ¿qué leo en los diarios y revistas?¿cómo me relaciono con los otros diariamente?) esa inconciencia es alimentada día con día por mí misma y es la que no me permite conectarme con mi interior para saber quién soy y qué deseo.
Cuando las memorias se aglutinan, se definen como arquetipo, según Jung. Y los arquetipos, se expresan con emociones. Esto es, que no será posible identificarlos desde la mente o el pensamiento. Hay que saber qué sentimos, todo lo que estamos tocando a nivel emocional, para poder lograr identificar el arquetipo. Es de suma importancia, ya que si logramos esta tarea, podremos “poner afuera” lo que tenemos dentro, ya lo dijo Jung , es nuestra sombra.
De este modo, yendo a las emociones, podremos develar el arquetipo que nos azota o nos posee, y que no nos permite movernos, avanzar o bien realizar nuestra tarea de vida.
El arquetipo se ve cuando precisamente esas emociones brotan y las podemos identificar, de esta forma podremos decodificar quién o qué arquetipo es el que tenemos enfrente para trabajar. En la obra de mi autoría Osiris, el huevo de obsidiana, menciono el grupo de emociones que surgen a partir de los arquetipos patriarcales, que son la esclava, la puta, la niña castigada y la madre siniestra. En cada uno de ellos, se observa cada emoción que ha quedado atrapada en el telar de la historia de los individuos, y en especial, de la mujer, ya que el movimiento patriarcal, surge justa y precisamente en contra de ella, desde entonces y ha continuado, a nivel colectivo en esta línea histórica, con la condena de María Magdalena, con la presencia de la Inquisición en Occidente, hoy día con la persecución médica con el extirpamiento de los órganos femeninos y las vacunas de la muerte tanto para los chicos como para las madres.
Es en este renglón que Osiris, el huevo de obsidiana, nos ayuda a liberar las memorias patriarcales grabadas en este continuo acontecer de eventos que transita por el inconciente, la sombra.
Sabemos que la obsidiana, tiene facultades físicas y energéticas expuestas en la obra Obsidiana, piedra sagrada de sanación, igualmente de mi autoría que ayudan a liberar energía, proyectándola hacia el conciente, fenómeno sin igual que nos permite “darnos cuenta” de lo que habita en nuestro interior. Osiris, la geometría de obsidiana tallada en forma de huevo™ , es capaz de liberar la energía que desde la parte del sexo opuesto, nos permite recordar aquellas vivencias que no hemos podido liberar, debido a la estructura patriarcal que mantiene los valores del maltrato y miedo a través del alejamiento de nosotros mismos y que al ser traídas al conciente, permiten que la energía se libere, abriendo el camino para abandonar ese dolor que nos azota y que se puede encontrar tanto en el plano físico (ya cristalizado) o bien en el plano psíquico (menta-emocional-espiritual).
Por supuesto, en la emergencia de dichas memorias, se involucra lo que no hemos podido vivir que es el SENTIR. A partir del uso de Osiris, nuestro sentir aflora, y generalmente, las personas se incomodan, se sorprenden, se espantan, se conflictúan ante esta vivencia, que así platicada en este espacio, no es creíble, pero sí real.
Acostumbrarnos a sentir resulta muy difícil, a pesar de lo sorprendente que pudiera parecer, y ese camino es el obligado para lograr una conexión interior, y llegar a nuestro verdadero conocimiento. Osiris, nos va a permitir sentir a partir de rememorar todo aquello que se ha quedado atrapado en las memorias de la línea de nuestra historia personal que al final, se une en el tejido planetario y universal. Rememorando nuestras historias, volvemos al profundo sentir olvidado y que liberará de manera contundente ese sometimiento que nos lleva a alimentar a la sombra, para traer a la conciencia aquello que hago, pienso y siento, y poder elegir, mas no solamente “obedecer”.
La elección de cada individuo, es un arte a recuperar. Porque las vivencias que nos presenta Osiris, el huevo de obsidiana, son simple y sencillamente las proyecciones que se han quedado atoradas en el camino de mi hacer, de mi telar personal y que al final es precisamente a lo que venimos a la tierra a trabajar.
Esta elección, es la que tanto me va a permitir quedarme en el lugar en el que me encuentro, como moverme a otro sitio que yo elija, para evolucionar, pero eso, ya es cuestión de gustos, sentires y elecciones, queda ahí pues, esa toma de conciencia para liberar nuestro karma, o no.

 

Bibliografía

• Eliade, Mircea, Mito y Realidad, Ed. Labor S.A., Barcelona, España, 155 p.
• Grecco, Eduardo, Volver a Jung, ed. Continente, 1ª. Ed. 1995, vol. 13, imp. Argentina, 126 p.
• Jung, C. G., Arquétipos e Inconsciente Colectivo, ed. Paidós, c 1970, imp. en España, 182 p.
• Serrano, Ana Silvia, Obsidiana, Piedra Sagrada de Sanación, ed. Indigo, 1ª ed. 2004, imp. en Barcelona, España, 221 p.
• Serrano, Ana Silvia, Osiris, el Huevo de Obsidiana, ed. Indigo, 1ª. ed. 2007, imp. en Barcelona, España, 315 p.

 

 



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Última actualización el Domingo, 11 de Julio de 2010 17:51
 
 

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