Sangre de mi sangre. Sura Lillo

La sangre es nuestro vehículo transmisor de energías, a través de la sangre podemos sentir y experimentar eso que somos,  podemos relacionarnos con el entorno ya que a través de ella es como la vida se anifiesta en este plano tridimensional.

Nuestra sangre lleva la impronta genética de nuestro linaje, somos el último eslabón de la cadena genética de nuestros ancestros, conectarnos con nuestra sangre implica una conexión directa con eso que somos.

Despertar en nosotros esa consciencia conlleva una apertura a otras dimensiones de consciencia dentro de nosotros mismos,de ahí la importancia de purificar nuestra sangre.

La sangre lleva las memorias ancestrales, improntas que nos codifican a ser de una determinada forma,

no solo manifestado en nuestro aspecto físico sino también a niveles de conducta y/o espirituales.Necesitamos recordar quienes somos en verdad y porqué estamos aquí.

Cuando queremos abordar la magna labor de purificar nuestra sangre tenemos que dirigir nuestra mirada a la alimentación,  a través de ella, podemos depurar la sangre mejorando nuestro organismo y ajustándolo con los ciclos naturales del creador.

Somos un microcosmos dentro del macrocosmos, obviar que no somos parte de este gran universo es negar la esencia de esta existencia, bloqueando la ley inmutable del cambio, haciendo de este último un vehículo que se manifestará con la enfermedad como protesta a esa falta de escucha y conexión con la naturaleza y las leyes del cambio. Parte del experimento al que la humanidad ha sido sometida, ha sido instaurar de forma gradual los alimentos refinados, como las harinas blancas, el azúcar, los transgénicos….alimentos que para su conservación llevan productos químicos.

El consumo de estos alimentos nos ha llevado al debilitamiento de nuestra sangre.Mantenernos en la ignorancia es la mayor enfermedad.

La palabra longevidad ha dejado de resonar en nuestros días, cada vez más la muerte de las personas es prematura a causa de enfermedades como el Cáncer, el Sida….la diabetes…etc.

Depurar nuestra sangre  debería ser nuestra prioridad, pues de esa forma liberamos a nuestro organismo de gran esfuerzo que conlleva el proceso de asimilación de alimentos que el organismo no puede reconocer pues  contienen una memoria incompleta que nos desconecta de la naturaleza, al consumir alimentos fuera de temporada, refinados, transgénicos, adulterados, estos alimentos  no nos sincronizan con la naturalezaporque no respetan los ciclos naturales del cambio.

Es vital que nuestra la alimentación se ajuste a los ciclos de la naturaleza como nuestros ancestros han hecho a lo largo de la historia. Fue tras la inquisición que gradualmente  la humanidad ha ido desconectándose de la naturaleza favoreciendo un sistema cuyo Dios es el dinero y que lamentablemente tampoco sabemos cómo manejar, esta energía que es la sangre de la sociedad.

La crisis actual es un mero reflejo del estado de nuestra sangre, pues somos un microcosmos dentro del macrocosmos. Depurar nuestra sangre significa convertir nuestra cocina en un templo donde practicamos la alquimia con los alimentos convirtiéndolos en medicina. Por eso al hombre le fue entregado el elemento fuego, a través del fuego podemos extraer la memoria completa del alimento. El alimento que tiene la memoria completa es el grano integral. Y solo cuando nuestra sangre recupera su memoria y su salud es que podemos estar en paz con lo que somos pues se abre el circuito de conexión directa con la naturaleza, complementándonos con ella, siendo uno con ella.

La mujer juega un papel muy importante pues ella es la mejor dotada para realizar esa re-conexión con la naturaleza pues ella de forma cíclica depura su sangre a través de proceso de menstruación, su sangre menstrual es portadora de vida.

La sangre menstrual nos muestra que todo es cíclico que adaptarnos a los ciclos nos proporciona un mayor entendimiento de nosotros y de nuestro entorno. Parte del plan también fue destruir a la mujer, alejarla de su propia fuente de sabiduría y fue una presa fácil en  manos de la Inquisición.  Europa y en Especial España fue escenario de horror y tortura a las mujeres simplemente porque conocían los secretos de la alquimia y sabían convertir los alimentos en medicina, ¿quién no recuerda los remedios caseros de las abuelas?, la sabiduría popular encierra muchos conocimientos que deben ser revelados y compartidos en los círculos de mujeres de cada comunidad.

Es esencial que las generaciones anteriores enseñen a las más jóvenes a fin de preservar este conocimiento ancestral. La sanidad tal y como la conocemos hoy en día, no está enfocada a la verdadera sanación, pues nos niega nuestro derecho al cambio y sanación de nuestro organismo.

Es necesario que la mujer recupere su fuerza creadora dadora de vida, mujer sabia que conoce los secretos de la naturaleza y los pone al servicio de la comunidad creando sanación y educación.

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