“TE NECESITO”. LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

Una visión desde la Psicosomática Clínica de las distintas causas de los desordenes amorosos o de relaciones de pareja difíciles. La dependencia emocional como causa de un cuadro de desordenes amorosos.

“La dependencia emocional es una cárcel para el que la sufre, un pozo vacio que llenar, un dolor desgarrado en el alma”. Sura Lillo

Para ciertas personas las relaciones personales pueden convertirse en un auténtico calvario, estas personas sufren lo que se conoce como dependencia emocional.

Las dinámicas de comportamiento de una persona que padece este desequilibrio emocional son sustentadas por una necesidad muy grande de cubrir sus necesidades o vacíos emocionales a través del otro.  El individuo dependiente emocionalmente vive con un sentimiento de no encajar, de estar inadaptado, fuera del  mundo, apartado

En el mundo interior de estas personas reina una errónea de visión de uno mismo, una visión disminuida y alejada de la realidad pero que no puede ser percibirse a sí mismo como tal.

En las relaciones personales como la amistad suelen existir creencias sobrevaloradas de la amistad y la interdependencia. Poniendo muy alto el listón en las exigencias y demandas en la relación fraterna.

En el caso de las relaciones de pareja, se comportan de manera demandante y extremadamente frágiles, cualquier distanciamiento se vive  desde la herida como del abandono generando un sufrimiento enorme en la persona. En todos los vínculos relacionales existe la sombra del abandono y soledad. La persona tiene miedo a ser abandonado, a sentirse de nuevo solo en sus ruinas emocionales.

La dependencia emocional se configura en el universo del dependiente en forma de excesivas demandas afectivas provocando infinidad de conflictos en la dinámica de pareja, para el otro componente de la pareja de un dependiente, estos conflictos se tiñen en muchos casos de culpa para el coo-dependiente y pena y tristeza infinitas para el dependiente, muchas relaciones de pareja son un vals que entre el victimismo y la culpa.

Muchas personas con las que converso acerca de su universo afectivo me confiesan que en algún momento de sus vidas tuvieron relaciones tormentosas y dolorosas que ya no desean volver a ser lastimados, cuando convivimos con una persona que es “dependiente emocionalmente” nuestra relación como coo-dependientes puede generarnos un desgaste emocional de cuidado. Quitándonos incluso las ganas de volver a confiar en el amor.

El “dependiente emocional” no ve realmente a su pareja, solo el reflejo de su propia proyección, ve a alguien que puede salvarlo de sí mismo, alguien que puede darle un sentido a su vida, pero por desgracia esto no es así.

Las relaciones no consisten en cargar los “muertos” del otro, las relaciones son espacio de intimidad común real, para que este espacio pueda darse es importante que yo aprenda a nutrir mis propias necesidades emocionales. ¿Cómo vas a amar a alguien si no te amas a ti mismo?

Nuestro mundo emocional no debe ser ignorado porque éste, lo queramos o no, nos guste o no, se va a terminar proyectando hacia el exterior. Las relaciones de pareja son un buen ejemplo de nuestras propias proyecciones. ¿Cómo te ha ido en tus relaciones?

Volviendo al tema que nos ocupa “la dependencia emocional”, la persona que la sufre tiene un niño interior muy herido.

Da igual la edad que tengas y lo controlado que crees que tienes todo en tu vida, cuando tienes un niño interior dañado siempre termina aflorando al exterior donde proyectará su dolor dentro de las relaciones de pareja y sociales.

Las familias disfuncionales son la cuna de los niños y niñas heridos, hogares donde ha habido maltrato físico/verbal, violencia, desacuerdo, inarmonía, falta de amor y respeto, en esos hogares los niños sufren la guerra de sus padres, lo sufren en silencio y una parte de su ser graba ese escenario y lo toma como “normal”. Muchas mujeres que sufren violencia de género provienen de familias disfuncionales.

Todo el amor y aceptación que nuestros padres no nos han dado antes de los 7 años jamás lo tendremos, es así. Cuando de niños no hemos recibido el suficiente amor, seguridad, confianza…en la edad adulta iremos con un agujero emocional que nos produce mucha inestabilidad psíquica y emocional.

En mi práctica diaria con muchas  personas he podido constatar en muchos casos la presencia del ARQUETIPO DEL NIÑO HERIDO.  

Las características generales que componen este arquetipo son; en la psique del niño se frenan sus potenciales y talentos, inseguridad en uno mismo, la aparición del miedo como una emoción de base, y sobre todo la culpa. Cuando el niño presencia las batallas de los padres, el niño tiende a pensar que el motivo por el cual sus padres discuten es por su culpa.

Sanar nuestro niño interior es posible, su dolor es el más profundo y vulnerable de todos, pero cuando lo miras, lo ves, lo sientes lo único que te pide es que lo liberes de esa prisión de dolor, lo único que te pide es que abraces su frágil alma y le des la seguridad y el amor que nunca recibió. Solo tú y nadie más que tu conoce esa parte tan bonita de ti, tu niño es un niño maravilloso que le toco una situación difícil, el simplemente estaba allí, por eso has de saber que no eres culpable de nada, ERES INOCENTE Y ERES LIBRE.

 

Sura Lillo

Coaching Psicosomática Clínica

Máster en Terapia de Obsidiana

www.mujerdespierta.com

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