EL TRABAJO INTERIOR. UN “LIFTING” PARA EL ALMA¨

“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma” C.G Jung

Ya decía el ilustre Psiquiatra (CG Jung) a principios de siglo, que el trabajo de la sombra no es “popular” y que razón tenía, porque mirar los aspectos oscuros de nuestra psique duele, pero para un verdadero proceso de transformación y crecimiento personal hemos de transitar como condición sin ecuánime por los vericuetos de nuestra propia sombra.

Para un buscador sincero de su propia verdad este ha de ser el camino a seguir, aunque para muchos, antes de llegar a esa certeza, han de pasar por el “mercadillo espiritual” donde se vende bienestar, amor, paz, alegría , iluminación …..y toda clase de formulas mágicas que sinceramente mas allá de pasar un rato agradable no sirven para mucho. El tiempo de los gurús y los maestros esta trasnochado, el verdadero maestro esta dentro de ti.

La sombra la configuran nuestros deseos reprimidos, miedos, impulsos más sensibilizados, nuestras fantasías, resentimientos infantiles, todo lo que es culposo, vergonzante… todo lo que no se ajusta a la imagen del YO “ideal” que pretendo crear de mi mismo, . Así de eso que es aceptable por mi y por el resto.

El hogar de la sombra tiene su residencia en el inconsciente, lugar donde viven todos los contenidos reprimidos, negados o silenciados.

Existe una sombra personal que configura todas las experiencias vividas por las persona y por su clan familiar y otra colectiva “inconsciente colectivo” al cual también me veo sujeto sin saberlo.

El concepto de la “sombra “acuñado por Jung nace de una vida de investigación y trabajo serio de la psique y el inconsciente, entenderemos mejor el concepto de la sombra y el inconsciente cuando caemos en la cuenta que esas formulas mágicas que aprendemos en cursillos, retiros, encuentros, terapias de toda índole en verdad no nos resuelven el profundo dolor que anida en nuestras almas, ¿Qué configura esa fuerza que tira de mi hacia atrás en lugar de llevarme a conseguir mis metas y logros?, ¿de qué pasta está hecha mi mente que es capaz de convertirse en mi enemiga en lugar de favorecerme el camino?

Nuestra mente esta consumada en la polaridad, por un lado en lo que es consciente para mi, todos aquellos contenidos que son aceptados, que “son bien vistos” por mi y por el resto, y lo inconsciente, es decir, todo lo que he guardado bajo llave en el sótano de mi mente. Nuestra mente inconsciente se encarga de albergarlos amablemente, ella dice, Ahhhh ¿esto no te gusta? Ok, lo guardare aquí y te lo mostrare de mil formas en el exterior, ¿con qué fin? ¿Para hacernos la vida difícil? No, el inconsciente es atemporal, es inocente, no discierne entre lo pasado y lo futuro, el es un aliado en nuestro camino y simplemente nos mostrara una y mil veces aquellos aspectos de nosotros que no hemos integrado dentro de nuestra consciencia para que los sanemos y podemos convertirnos en seres completos, íntegros.

Las personas tendemos a identificarnos con aquellas creencias que nos han sido inculcadas en la infancia, con aquellas actitudes que son aceptadas por la sociedad, con la bondad, las buenas formas, con aquellos “modus operandi” que nos propician amor y aceptación del resto, pero todo aquello con lo que no nos identificamos aparece proyectado fuera de nosotros.

Creemos inocentemente que por el mero hecho de no identificarnos con la maldad, las emociones negativas, la envidia el odio…etc nos libraremos de ello, pero lamentablemente esto no es así. Somos seres duales, este es el enigma de la vida, la lucha de contrarios, las fuerzas opuestas que tensionan nuestra existencia. Lo más sencillo es reprimir, tapar, ocultar…para ello creamos una máscara y esa mascara estará configurada por todas aquellas cualidades nobles y maravillosas que yo creo que tengo que tener. Creando una máscara una personalidad que me hará pasar a duras penas por los recovecos de la vida.

La sombra es el mayor enemigo del ser humano porque es la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer y por ende descarta.

La sombra hace que nuestros propósitos no prosperen y nos reporte lo contrario de lo que perseguimos, por eso es necesario que nos ocupemos de aquellos aspectos de la realidad que hemos rechazado.

Por un lado somos duales, somos luz, y somos oscuridad no podemos dividir la realidad y obviar una parte, esto no funciona así.

Por otro lado estamos sujetos al principio de resonancia: solo podemos conectar con aquello con lo que estamos en resonancia, así cuando alguien no nos cae bien, o vivimos situaciones desagradables es porque están dentro de nuestro campo de resonancia, lo que esta fuera esta dentro y viceversa.

Existe una identidad entre el mundo interior y el exterior: Macrocosmos es igual a microcosmos, si observamos el mundo que vivimos tendríamos una infinidad de reproches hacia cómo funcionan las cosas, ponemos nuestro grito en el cielo juzgando aptitudes y comportamientos ajenos sin darnos cuenta que éstos son el propio reflejo de los nuestros.

Es más fácil culpar y condenar que mirar dentro de uno mismo.

La sombra la configuran todos los aspectos que el “YO” no he querido asumir puesto que la sombra y el exterior son idénticos. Así entendemos porque el niño en la edad adulta termina repitiendo los comportamientos que más han odiado de sus padres. A un ser humano solo pueden molestarle los principios del exterior que no ha asumido, que no ha integrado dentro de sí mismo.

Alcanzar la realización personal, la paz interna es una meta a la que solo se puede llegar integrando nuestro lado oscuro, todo aquello que nos duele, nos hiere, nos irrita, lo que hace que hierva nuestra sangre son los signos claros que me indican que no he sanado e integrado algún aspecto de mi relacionado con el objeto de enojo en cuestión.

Cuando mis relaciones no funcionan, cuando manifiesto trastornos del ánimo, cuando tengo adicciones, cuando estoy enfermo, cuando tengo carencia de recursos económicos….etc es el momento de mirar nuestra sombra.

La sombra reprimida produce enfermedad pero encarase con ella sana y libera .

Un síntoma es una parte de la sombra que se ha introducido en la materia, a través del síntoma el individuo experimenta lo que no ha querido enfrentar en lo consciente, por ello no debemos ver la enfermedad o desequilibrio como un castigo de los dioses ya que gracias a este síntoma podemos integrar la plenitud de lo que somos.

Así el cuerpo es el reflejo del alma y el trabajo de la sombra emerge como un “lifting” para la misma, la transformación de nuestra consciencia no pasa por ser quienes no somos, somos lo que somos, pero somos un todo, no solo la mitad, el efecto de enfrentar nuestra sombra emerge como una revigorización de nuestro ser, pues transitando los vericuetos de nuestro inconsciente es que podemos ponerlos a la luz y aceptarlos, soy quien soy vengo de donde vengo y lo acepto.

Que rápido se dice ¿verdad? Pero ese trabajo puede llevarnos quizás toda una vida. Muchas veces me encuentro con personas que me hacen esa pregunta ¿pero esto ya lo he trabajado? ¿Cómo es posible? Y yo siempre les digo: el cuerpo no miente, el conflicto es sincero. EL inconsciente es inocente.

El conflicto forma parte de nuestras vidas y es gracias a él que podemos tomar conciencia y evolucionar, ya que éste, se manifiesta como el escenario de la sombra donde yo participo activamente sin darme cuenta, acusando al otro, sintiéndome una víctima de mi mala suerte o de mi “mala sombra”.

Quizás la pregunta que hemos de hacernos cuando tenemos un conflicto no es ¿Por qué´? Sino ¿para qué? Este cambio de enfoque nos coloca en la dimensión del cambio y de transformación internos.

Pero para enfrentar nuestra sombra hemos de dejar de auto engañarnos. Todos los engaños de este mundo son insignificantes comparados con los que el ser humano comete consigo mismo durante toda su vida. La sinceridad con uno mismo es una de las más duras exigencias que un hombre puede hacerse.

La enfermedad o desequilibrio nos lleva a nuestra propia verdad, es verdad, a veces de forma despiadada, pero el síntoma es la concreción somática de lo que carece nuestra consciencia.

En el trabajo de la clínica se puede constatar en infinidad de casos como, ese conflicto no resuelto, busca aflorar con el fin de ser visto, de ser sanado. Pero rechazamos mirar y enfrentar el dolor porque tenemos miedo, pero el miedo es solo la construcción mental que yo mismo creo para no enfrentar el propio dolor y esto nos genera un sufrimiento supino. Así el dolor si se enfrenta, se desvanece, si no se encara, el sufrimiento campa a sus anchas generando todo tipo de desequilibrios en la persona tanto físicos como psíquicos.

Por tanto,¿ cómo podemos salir de las garras de nuestro inconsciente?, muy sencillo mirando dentro de nosotros mismos, siendo valientes y humildes, solicitando la ayuda de expertos profesionales en la materia que puedan guiarnos en el proceso, con tiempo y con mucha paciencia iremos encontrando la ansiada paz y amor dentro de nosotros mismos.

Ahora que tan de moda esta estar joven y bello, apuesta por hacerte un “lifting”, un lifting para el alma es la apuesta más segura que vas hacer en tu vida porque una vida plena se vive hacia dentro, no hacia fuera.

El mayor enemigo vive dentro de nosotros es ahí donde hemos de librar nuestra última batalla.

Y como consecuencia de este transitar dentro de tu cueva llena de dragones, saldrás con un lifting en el alma, vigorizado, y al final del camino recibirás el más grande regalo que puedas ansiar: SER TU MISMO!

Artículo publicado en la revista UNIVERSO HOLÍSTICO, en el nº 72 Junio 2014.

Sura Lillo

Coaching en Psicosomática Clínica (IEBNE)

Máster en Terapia con Obsidiana. Integración de la Sombra (SITO)

www.mujerdespierta.es

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