Menú+

Covid-19. DE LA ZONA DE CONFORT A LA ZONA DE CRECIMIENTO. Sura Lillo

Publicado el Abr 6, 2020 por en Página de Inicio | 0 comentarios

En situaciones extremas, cuando estamos bajo presión, es cuando nuestra verdadera naturaleza emerge. La incertidumbre nos genera ansiedad, nos presiona el pecho no saber que es lo que va a ocurrir, perdemos el control y esto nos produce una profunda angustia.

El miedo es la cara visible de estos mecanismos inconscientes de defensa, nuestra mente ante la perdida de control nos lanza mensajes y pensamientos que nos desestabilizan. ¿Qué va a pasar ahora? , ¿y si pierdo mi trabajo?, ¿cómo voy a sobrevivir?, ¿qué será de mi familia? ¿moriré?…

Nuestro miedo más intimo es el miedo a la muerte, el miedo a la muerte es directamente proporcional a nuestro miedo a la vida. 

Cuando nuestra realidad conocida se tambalea entramos en los dominios del temor, de lo desconocido, de la falta de control.

Nos guste o no, la incertidumbre es y será, a partir de ahora, un terreno en el que tendremos que saber manejarnos. El “no saber” nos coloca de plano en el momento presente, solo desde el plano de la presencia, del aquí y el ahora, podemos sobrevivir a esa “falta de seguridad” que nos augura nuestra mente.

Por eso es importante que aprendamos a estar en el presente,  que aprendamos a tomar el control de nuestros pensamientos y desarrollemos la capacidad de estar en calma y presencia.

La situación que estamos viviendo en la actualidad, privados de libertad, con mucho tiempo que ocupar, puede jugarnos una mala pasada si no sabemos controlar nuestra mente. Pareciera que estamos postrados bajo un experimento social y colectivo donde se nos pone a todos contra las cuerdas.

Desarrollar nuestra inteligencia emocional pasa por ejercitar  la gimnasia emocional, para así, proveernos de una buena higiene mental.

 La “autobservación” y la presencia pueden sernos útiles para poder sobrellevar estos momentos de incertidumbre. 

Eckhart Tolle en su libro “El poder del y Ahora” (1999) nos explica: “Cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa donde quiera que estés. Si no te sientes cómodo en el ahora, te sentirás incómodo donde quiera que vayas.”

Esta sabia reflexión nos coloca directamente ante el desafío de la aceptación, aceptar lo que estemos viviendo en cada momento nos libera de las cadenas que nos echa al cuello nuestra propia mente, diciéndonos que deberíamos estar viviendo algo diferente, haciendo algo diferente, estar en un lugar diferente. Si nuestra mente nos dice esto directamente nos coloca en un plano de mayor dolor y sufrimiento.

La causa principal de infelicidad nunca es la situación sino en tus pensamientos sobre ella. 

Esta claro que el panorama que tenemos en estos momentos de confinamiento y crisis sanitaria no son muy favorables para sentir felicidad o bienestar, pero aceptar la situación desde la calma y la observación pueden servirnos de ayuda a no sufrir más de la cuenta.

Aquí se nos presenta el desafío de poder crear nuestras propias emociones al respecto.

Si nos dejamos llevar por el alarmismo y el desconcierto lo único que vamos a conseguir es empeorar la situación.

EL ARQUITECTO DE LA REALIDAD: EL CEREBRO.

Debemos entender que construimos nuestra realidad a través de nuestros pensamientos. Nuestro cerebro es el arquitecto de nuestras propias vivencias y emociones, según los pensamientos que nos dictamina el cerebro, viviremos nuestra propia realidad. 

Si nos adentramos en los últimos descubrimientos sobre neurociencia, llegamos a la conclusión de que el cerebro, crea la realidad a partir de nuestro almacén preexistente de memoria, emociones y asociaciones. Solo percibimos lo que conocemos, solo somos capaces de experimentar la vida dentro de los límites que conocemos de antemano.

Nosotros creamos el mundo que percibimos, es decir, veo el mundo que mi sistema de creencias me permite ver. Somos esclavos de nuestras propias percepciones y éstas, son percibidas por nosotros como nuestra verdad, para nosotros la UNICA VERDAD.

Son nuestras creencias las que determinan la arquitectura de nuestra propia realidad, y es la interpretación de la misma, que cada uno tenemos, lo que determina la naturaleza de la misma.

La única película que está puesta en nuestro cerebro es la que tenemos la capacidad de ver.  Entonces es tiempo de preguntarse, ¿como afecta nuestra actitud ante lo que vemos?, ¿cómo afectan nuestras emociones a la percepción de la realidad?.

La Neurociencia, en sus últimos descubrimientos, nos dice, que las células nerviosas que se activan cuando hacemos algo por primera vez se interconectan entre ellas, creando así nuevas redes neuronales y es con la repetición que nuestro cerebro va generando aprendizaje. 

Nuestro cerebro es mil veces más rápido que el super ordenador más veloz del mundo, contiene en su interior tantas neuronas como estrellas en la vía láctea, 100 mil millones, generando mas de  60 billones de sinapsis. Nuestro cerebro está siempre funcionando y se reestructura continuamente a lo largo de nuestra vida.

Un circuito neuronal representa un pensamiento, un recuerdo, una habilidad, un dato…una idea y emociones complejas.

Todos y cada uno de nosotros tenemos nuestra propia colección de experiencias y habilidades representadas en circuitos neuronales dentro de nuestro cerebro.

Todas esas experiencias conforman neurológicamente la estructura de lo que tiene lugar en nuestra percepción y en nuestro mundo.

El proceso de aprendizaje se establece en la repetición de algo una y otra vez y con el tiempo esto configura que nuestro cerebro lo realice de forma automática.

Las emociones son, en parte, circuitos neuronales que están conectados al hipotálamo, que es la parte del cerebro que las gestiona produciendo proteínas, sintetizándolas y convirtiéndolas en neuropéptidos o neurohormonas, las cuales preparan al cuerpo para la acción.

Por ejemplo, en una situación de peligro, el cerebro de manera automática, evalúa la situación, el hipotálamo segrega sustancias químicas para conseguir que el cuerpo tenga lo necesario para correr, huir, llevando más sangre a nuestra extremidades. Nos pone en posición de huir o pelear.

Las emociones que sentimos son la antesala de esa autoevaluación de la situación, lo que se llama el “inconsciente de la memoria asociativa”es algo así como la forma en que percibimos la realidad y tratamos la experiencia basándonos en nuestra base de datos mentales/neuronales almacenadas del pasado.

Todas las emociones, los recuerdos, los conceptos, las actitudes, están codificados neurológicamente y se interconectan dando como resultado nuestro EGO o nuestra PERSONALIDAD .

Gracias a la neuroplasticidad del nuestro cerebro es posible romper ciertas interconexiones de circuitos neuronales, y de esa forma es posible cambiar hábitos y ganar libertad. 

El cerebro tiene la capacidad de crear nuevas redes neuronales.

Tenemos un potencial enorme para cambiar conductas. Estamos destinados, planeados y concebidos para evolucionar en creatividad e inteligencia a lo largo de nuestra vida.

La meditación, la autobservación, la concentración son herramientas que nos pueden servir para cambiar la arquitectura cerebral.

Nuestro cerebro aprende afrontando situaciones nuevas. El lóbulo frontal es la parte del cerebro donde se encuentra nuestra capacidad de concentrarnos y donde se realiza la toma de decisiones, nos capacita para extraer información de nuestro entorno y de nuestro almacén de recuerdos para procesarla y tomar decisiones, o hacer elecciones distintas a las que hemos tomado en el pasado. Sin embargo, muchas de nuestras elecciones se producen de manera automática.

Una manera de de hacer elecciones más conscientes es convertirnos en OBSERVADORES, al conectar con nuestro poder de observación podemos alterar conscientemente lo que percibimos del exterior.

Cuando emitimos un pensamiento, nuestro cerebro ilumina ciertas redes neuronales generando en nosotros una experiencia. 

En nosotros está el poder de cambiar nuestra forma de pensar, ampliar nuestra perspectiva de ver la realidad. Si tengo un pensamiento negativo me sentiré abatido, deprimido….si tengo un pensamiento positivo me sentiré lleno de energía, de esperanza, de creatividad…

La buena noticia es que no podemos tener dos pensamientos a la vez, o estoy en un lado o estoy en otro. De mí depende donde quiero estar en cada momento.

La mayoría de la gente no cree en el poder que tienen sus pensamientos para crear su realidad, se sienten presos de sus experiencias limitantes. Y es, esta falta de confianza en nuestro propio poder, la que nos postra en experiencias debilitantes.

Estos días tenemos el desafío de estar con nosotros mismos, tenemos el desafío de conocernos más, tenemos la responsabilidad de crear nuestra propia realidad.

Conectar con nuestro “observador” nos da la posibilidad de crear realidades nuevas. Pero no nos engañemos esto no sucede de la noche a la mañana. La autobservación, la meditación, son herramientas clave, que si las usamos diariamente, de manera disciplinada. pueden ayudarnos a alcanzar las cotas más elevadas de nuestros propios sueños.

Somos lo que pensamos, donde pones tu mente ahí estás, de ti depende con qué color quieres teñir tu realidad. 

Tu eres el creador de la GRAN OBRA, tu propia vida.

Sura Lillo

Life & Emocional Coach

Coach Directivo & Liderazgo

Enviar un Comentario